miércoles, 30 de abril de 2014

BANGLADESH - RANA PLAZA - Un año después de la tragedia

El 24 de abril de 2013 se hundía el edificio, con 5 fábricas encima de un supermercado, de Rana Plaza en Dacca, la capital de Bangladesh. En el peor accidente industrial de la historia después del de Bhopal (12.000 muertos), se contabilizó la muerte de 1.138 trabajadores. Más de 2.000 resultaron heridos. Lo que fue calificado justamente como homicidio industrial sacudió el mundo y su primer aniversario lo ha devuelto a la primera plana de la opinión pública mundial.

El año transcurrido permite hacer un balance de lo hecho y señalar lo mucho que queda por hacer. Para indemnizar a las víctimas y para evitar que se pueda producir de nuevo.


1.- El Acuerdo para la prevención de incendios y el derrumbe de edificios

Tras la tragedia del 24 de abril de 2013 se alcanzó un  Acuerdo suscrito hasta ahora por 160 multinacionales del vestido que compran en Bangladesh. Un Acuerdo, el primero de estas características en la historia sindical, para la prevención de incendios y el derrumbe de edificios, suscrito por 5 años con las Federaciones Sindicales mundiales de la industria y los servicios, IndustriALL Global Union y UNI, con el apoyo de diversas ONGs, Campaña Ropa Limpia entre ellas. De las multinacionales españolas lo han suscrito Inditex, Mango y El Corte Inglés.  

En aplicación de este Acuerdo se ha constituido un Comité de Dirección  de 6 miembros, 3 sindicales (las Federaciones mundiales y el sindicalismo de Bangladesh) y 3 empresariales (Inditex entre ellos), así como un cuerpo de inspectores que ha empezado ya a trabajar. Desde febrero de este año se han inspeccionado unas 400 fábricas, detectándose problemas en muchas de ellas, graves en diversas secciones de 8 y debiendo paralizar toda actividad en otra. En aplicación también del mencionado acuerdo, los trabajadores de estas fábricas han seguido cobrando los salarios durante la paralización de actividades. Está previsto que a finales de septiembre hayan sido inspeccionadas las aproximadamente 1.600 fábricas, con unos 2 millones de trabajadores, que abastecen de ropa a las multinacionales del vestido.


2.- Creación de Comités de Seguridad en las fábricas

El Acuerdo incluye explícitamente la obligación de constituir Comités de Seguridad y Salud con presencia de cómo mínimo el 50% de miembros elegidos por los trabajadores. Es éste uno de los objetivos en los que el sindicalismo de Bangladesh y el mundial están trabajando ya. En el ámbito del Acuerdo Marco Global con Inditex se ha acordado un detallado plan de trabajo al respecto para crear tales comités en las 200 fábricas del país en las que se suministra la multinacional española.
  

3.- Fondo solidario para indemnizar a las víctimas

Las indemnizaciones a las víctimas en aplicación del Convenio 121 de la OIT supone un  montante de unos 40 millones de $ USA. Tras muchas e inaceptables dificultades, se constituyó un “Fondo Solidario” con un Comité de Coordinación presidido por la OIT, en el que participaron junto con algunas empresas multinacionales, entre ellas El Corte Inglés, el Gobierno y la patronal del país, así como el sindicalismo global y nacional. No se alcanzó un acuerdo sobre criterios para la aportación al fondo, como debiera haber sido, por parte de las multinacionales que hubieran tenido como proveedoras las empresas siniestradas en un periodo determinado, y sólo fue posible un fondo solidario, de aportaciones “voluntarias”. Han hecho aportaciones sólo 20 multinacionales, entre ellas algunas que compraban en Rana Plaza y otras que no lo hacían, alcanzándose hasta este momento solamente unos 16 millones de $ USA. Se hacen públicas las empresas “donantes” (http://www.ranaplaza-arrangement.org/fund/donors/donors) pero no las cantidades aportadas. De las españolas que compran en Bangladesh han hecho aportaciones Inditex, Mango y El Corte Inglés, mientras que aún no otras como Cortefiel, Mayoral, Desigual, … Tampoco han aportado ninguna cantidad el Gobierno de Bangladesh o la patronal del país, con evidentes responsabilidades en la catastrófica realidad que causó la tragedia.


4.- Libertad sindical y derecho de negociación colectiva

La libertad sindical y el derecho de negociación colectiva son derechos esenciales para hacer frente a éste y otros graves problemas, para avanzar hacia el trabajo decente en el mundo. Su defensa era por ello uno de los elementos básicos de la acción desde el sindicalismo internacional. Se ha conseguido un cierto avance en la aún restrictiva legislación local, y, sobre todo, como consecuencia del propio trabajo de los sindicalistas de Bangladesh y de las Federaciones mundiales, un avance en el número de empresas con sindicatos organizados y reconocidos. En las 1.600 fábricas proveedoras de las multinacionales había hace un año unas 60 con presencia sindical, ahora hay casi 200 con organización sindical.


5.- El Salario Mínimo Garantizado, ¿un “salario vital”?

Bangladesh era hace un año el país con el salario mínimo legal más bajo del mundo, con 38 $ USA al mes. En 2010 hubo ya una dura movilización sindical que permitió alcanzar esta cifra a partir de los poco más de 20 $ que regían en aquel momento. Después de nuevas movilizaciones de los trabajadores del país, los del textil en cabeza, el salario mínimo ha pasado a 67 $, dejando como el mínimo legal más miserable el de Myanmar (Birmania) que en  nuestro viaje de enero de este año detectamos que no llegaba a los 40 $ mensuales.

Ni el sindicalismo de Bangladesh ni el sindicalismo mundial podemos considerar resuelto este elemento esencial del trabajo decente, del trabajo digno.
 
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A lo largo de los últimos meses, particularmente en estos últimos días, se han producido múltiples manifestaciones de los trabajadores, mujeres la mayoría, del textil-confección de Bangladesh. Es necesario que el seguimiento de la realidad industrial, social, laboral y sindical de este país se convierta en un elemento esencial de la acción solidaria de la clase trabajadora mundial, que se tome conciencia de que la defensa de los derechos del trabajo en Bangladesh es un  elemento esencial de la defensa de los derechos de los trabajadores del mundo.

jueves, 10 de abril de 2014

Compartiendo la experiencia de Inditex con sindicalistas latinoamericanos

El pasado martes tuve ocasión de participar en un seminario organizado por el Centro de Formación de la OIT de Turín con un grupo de sindicalistas latinoamericanmos de Argentina, Brasil, Chile, Ecuador y Guatemala. La sesión se celebró en la Escuela Julián Besteiro de UGT en Madrid.

En relación con el curso titulado "Normas Internacionales del Trabajo y Declaración de la Justicia Social para una Globalización equitativa para Empresas Multinacionales" presenté mi intervención con algunas ideas sobre la Globalización, hacia la globalización  de los derechos, con expresa referencia a la experiencia del Acuerdo Marco Global con Inditex y su aplicación.

El guión  de mi intervención  se encuentra en:

Trabajo decente en las cadenas de valor de las multinacionales - La experiencia de Inditex

martes, 25 de febrero de 2014

Mis recuerdos - 1939-1977 - "Pasión por el sindicalismo"

Con ese título Comisiones Obreras ha publicado la recopilación de mis recuerdos en un proceso de elaboración de varios meses y que se explica en su introducción. 

El link a su publicación digital es:

Mis recuerdos - Pasión por el sindicalismo I

y lo recojo en este blog, que constituye una forma de archivo personal abierto a los y las que pueda interesar su contenido.

Me he comprometido a escribir la segunda parte, desde 1977 hasta hoy. Espero no tardar demasiado en cumplirlo.

Aprovecho el carácter más personal de esta entrada del blog para mandar un cordial abrazo a los y las que leáis estas líneas..

viernes, 21 de febrero de 2014

Sobre "sindicalismo y política" - Riccardo Terzi comenta el conjunto del debate. Con luego unas notas de José Luis y mías

Después del debate o diálogo sobre "sindicalismo y política" que arrancó en el Blog de José Luis López Bulla a partir de un trabajo de Riccardo Terzi, éste respondió con un amplio, y de nuevo interesantísimo, comentario. Todo ello puede encontrarse en:


Luego le mandé unas líneas a José Luis sobre las interrelaciones entre "confianza", "eficacia" y "democracia", a las que respondió apuntando interesantes consideraciones, y a las que de nuevo me referí. Lo podréis encontrar en "metiendo bulla":

Confianza - eficacia - democracia


miércoles, 5 de febrero de 2014

Myanmar (Birmania) 2014 - Aproximación Sindical a sus condiciones de vida y de trabajo


En los últimos días del pasado mes de enero visitamos este castigado país, por decenios de brutal dictadura militar, una delegación sindical-empresarial para aproximarnos a su realidad y valorar las condiciones exigibles a la multinacional española INDITEX para poder contratar producción de ropa de sus marcas en él. 

El proceso de transición democrática, lento, pero al parecer irreversible, y la propia posición de los sindicatos del país, apuntan a la conveniencia de abrir sus fronteras a la actividad industrial para con ello contribuir también al pleno respeto de los derechos humanos en general y sindicales en particular.

Una primera valoración de nuestro viaje se encuentra en:


Y algunas fotos de los allí visto en:

domingo, 26 de enero de 2014

Sindicato y Política - con apuntes sobre la "ideología sindical"

El blog "En campo abierto" ha recopilado las diversas opiniones que algunos amigos intercambiamos sobre este tema permanente en la acción sindical como es la relación entre sindicalismo y política, entre sindicato y partido, con una incursión de la mano de lo anterior en el concepto de la "ideología sindical". 

Todo ello se encuentra en:

 http://encampoabierto.files.wordpress.com/2014/01/debate-sindicato-y-politica2.pdf
 http://encampoabierto.files.wordpress.com/2014/01/debate-sindicato-y-politica2.pdf

lunes, 6 de enero de 2014

Sobre la "ideología sindical", seguimos conversando.

Con este título el amigo José Luis López Bulla ha publicado mi comentario a las dos primeras aportaciones al tema, la del propio José Luis (http://lopezbulla.blogspot.com.es/2014/01/ideologia-o-praxis-sindical.html), y la de Paco Rodríguez de Lecea que se encuentra en: http://lopezbulla.blogspot.com.es/2014/01/sindicato-antes-sindicato-ahora.html

Se trata de la continuación de un primer intercambio de ideas en relación con el tema "sindicalismo y política" cuya última entrada se encuentra en: http://lopezbulla.blogspot.com.es/2013/12/preguntas-y-notas-una-discusion.html.

El texto al que ahora me refiero con mis consideraciones al respecto es:


Queridos amigos José Luis y Paco,

Vuestros comentarios a lo que habéis considerado, positivamente, como una “provocación” por mi parte, van más allá de lo pretendido. En cierta manera me retrotraen a positivas experiencias personales, sobre todo de finales de los años 60 y primeros de los 70 del siglo pasado, cuando en muchas reuniones las respuestas de los participantes en las discusiones iban más allá de lo conscientemente sugerido por quien las abría, enriquecían la discusión y con ello permitían (aunque no siempre sucedía) una síntesis (“resumen” lo llamábamos y algunas veces no era más que la repetición del “informe” inicial) que sin duda mejoraba el planteamiento inicial.  

Creo que coincidimos en que el sindicato, como organización del colectivo de nada menos que de la “clase obrera” (yo ahora prefiero denominarla “clase trabajadora” y no me importaría utilizar la que creo mejor definición francesa de “clase asalariada”) en defensa de sus reivindicaciones inmediatas, tiene entidad propia y no debe supeditarse a un partido político por muy “de la clase obrera” que se pretenda. Y también que siendo así, es decir un colectivo ciertamente importante pero que es sólo “una parte” de la sociedad, el sindicato no debe pretender suplantar las funciones del o de los partidos políticos ni de las instituciones democráticas.

José Luis plantea la cuestión de la “independencia” (mejor que la “autonomía”) del sindicato respecto del partido con referencia a la polémica Marx-Lasalle. De acuerdo. A ello quiero añadir que más allá de la necesaria independencia es también posible la confrontación apuntada por Lenin[1] en enero de 1921 en su polémica con Trotski, cuando éste preconizaba la militarización  de los sindicatos, teoría y práctica que por cierto aplicó a fondo Stalin. Lenin afirma la confrontación como necesaria nada menos que en la propia sociedad soviética. Dice Lenin que “los sindicatos… no podrán perder aún en muchos años una base como la ‘lucha económica’ no de clase en el sentido de lucha contra las deformaciones burocráticas de la administración soviética, en el sentido de defensa de los intereses materiales y espirituales de la masa de los trabajadores…”. No coincido con Lenin en que se trata de una lucha “no de clase”, pues entiendo que sí lo es todo aquello que les afecta colectivamente, pero lo esencial es en mi opinión la afirmada existencia de concretas contraposiciones de intereses del colectivo de los trabajadores (“en defensa de intereses materiales y espirituales”) con la “administración soviética”, de hecho el Partido que ejerce la “dictadura del proletariado”.  Supongo que no es casualidad que este aspecto de la teoría “leninista” no ha sido luego desarrollado por el marxismo-leninismo-estalinismo, tampoco estoy muy seguro de que sea coherente con el conjunto del propio pensamiento leninista.  

En la historia del movimiento obrero esta independencia se ha visto seriamente dificultada por el hecho de que partidos socialistas, socialdemócratas y comunistas, han compartido fundadores y dirigentes con los sindicatos. Hoy en España esto se plantea esencialmente en UGT (con todos los matices que se quiera a partir del liderazgo de Nicolás Redondo), ya que la crisis del espacio comunista nos ha dejado a CCOO en una aparente orfandad que se ha traducido en mayoría de edad (me refiero al aspecto organizativo, no tanto en sus contenidos y tradiciones).

Más allá de la “independencia”, Paco Rodríguez plantea en mi opinión otra cuestión clave cuando señala la necesidad de evitar “invasiones” mutuas de campos y competencias entre partido y sindicato. Lo que por otra parte no debe impedir que el sindicato tome posición ante los problemas de la política, pero se trataría de definir sus posiciones ante las cuestiones del momento y en función de los intereses concretos del colectivo que representa, la clase de los asalariados, y no de  los “objetivos generales a medio y largo plazo” en palabras de Paco.  Precisamente al hilo de estas consideraciones creo que podemos abordar mejor la cuestión primera, es decir “qué es y cómo se construye la ‘ideología’ del sindicato”.

Si partimos de la naturaleza del sindicato como resultado de su voluntad de organizar al colectivo de la clase en torno a sus reivindicaciones inmediatas, mientras que la del partido convoca a su adhesión-afiliación a partir de un proyecto a medio y largo plazo, resultará lógico que el sindicato pretenda integrar a personas asalariadas de las más heterogéneas opciones políticas, mientras que el partido exigirá una evidente coherencia política al colectivo que pretende organizar. Cuestión no secundaria si asumimos que el sindicalismo único (unitario) es compatible con un sistema democrático, mientras que resulta difícil que éste lo sea con el partido único.

Las anteriores consideraciones llevan a aterrizar al concepto de “ideología” del sindicato, que entiendo como los criterios de referencia para dar respuesta a los problemas de cada día de la clase trabajadora. Problemas de condiciones de trabajo en primer lugar, pero no sólo, pues, a partir de éstas, el sindicato, que no delega en partido político alguno, plantea sus respuestas a todos los problemas del momento. Y desde esta referencia creo que el qué y el cómo son indisociables: la ideología sindical como resultado de su propio proceso de elaboración.

Desechada la importación desde el espacio de la política, entiendo que el eje de la elaboración de los criterios sindicales debe partir de los intereses que se propone defender, lo que nos lleva a plantearnos la naturaleza del colectivo que pretende organizar y representar. De los colectivos que lo integran en los diversos ámbitos en los que se estructura la relación asalariada: departamento, sección, centro de trabajo, unidad empresarial, ámbito territorial y administrativo, país, región mundial, en planeta en su conjunto. De momento los límites son los de nuestro mundo, globalizado ciertamente, pero aún sin proyección transplanetaria.

Constituiría también ideología sindical la consciente interrelación entre los intereses de los diversos colectivos y los criterios para su defensa colectiva en los diversos ámbitos, asumiendo que puede haber intereses contradictorios en el seno de cada uno de ellos, pero convencidos de que los hay comunes, que la síntesis de unos y otros en todos los ámbitos destila intereses colectivos que resultan prioritarios sobre los particulares, que constituyen el cuerpo que da sentido a la organización colectiva unitaria y que además se convierten en tutela para el desarrollo de los intereses de los colectivos de menor ámbito. Para esta labor de síntesis y de la organización de la defensa de sus resultados resultan imprescindibles órganos de dirección en cada ámbito con capacidad de efectiva representación.  

Ideología, criterios para la acción, que no se limitan a lo que pueda resultar de la propia acción, pero que se alimentan permanentemente de ésta, que van acumulando una línea de actuación, un patrimonio de ideas y experiencias, que no parten pues cada día de cero, sino que se van enriqueciendo, matizando, modificando, en base a la propia evolución de los hechos, de la realidad.

Releyendo lo escrito veo que en los términos empleados hay una cierta confusión entre lo que es y lo que debería ser, y quizás no es, pero de nuevo creo que de ambos tenemos suficientes muestras.

¿Seguimos conversando?     


[1] “Insistiendo sobre los sindicatos”, Obras Escogidas, Tomo III, pagina 583, Editorial Progreso, Moscú 1961, Instituto de Marxismo-Leninismo del CC del PCUS. Esta misma cuestión es abordada por Roger Garaudy en su librito “Lenin” editado por PUF, remitiéndose al Tomo XXIII de sus Obras Completas, lo que tuve ocasión de comprobar en verano de 1969 ante primero el escándalo y luego la estupefacción de mis anfitriones, los dirigentes del SED en la RDA.