jueves, 18 de diciembre de 2014

Plan de trabajo en el sector Textil-Confección mundial por parte de IndustriALL Global Union

Con ocasión de la reunión del Comité Ejecutivo de IndustriALL Global Union, celebrada en Túnez los días 4 y 5 de diciembre, se realizó una reunión previa del sector textil-confección para abordar algunos temas urgentes, como el del salario en Camboya, y para establecer un plan de trabajo sindical para los dos próximos años.

El detalle de lo abordado en esta reunión se encuentra en:

Plan de trabajo sindical mundial en el Textil-Confección 2015 y 2016

martes, 2 de diciembre de 2014

Túnez 2014 - Una aproximación sindical

En este me de noviembre he visitado Túnez, cuna de la "primavera árabe", en una delegación sindical-empresarial orientada a conocer de cerca las condiciones de trabajo en la industria de la confección tunecina proveedora de Inditex. Se trata de nuevo, como en otros países, de aplicar el Acuerdo Marco Global de nuestra Federación Sindical Internacional "IndustriALL Global Union" con Inditex, del que soy coordinador sindical.

Hemos visitado tres fábricas, con visita de las instalaciones, entrevistas con sus direcciones empresariales, así como con trabajadores individualmente y con representantes donde los había. Hemos tenido también ocasión de entrevistarnos con la dirección del sindicato tunecino UGTT, ampliamente mayoritario en el país, así como con la delegación  de la OIT en el mismo y con  el embajador de España. Aproximación sindical a la realidad industrial que hemos podido completar con una aproximación también a su intensa vida política.

De todo ello resultan posibles iniciativas de trabajo, tanto para el sindicalismo tunecino en la red de producción  de Inditex, como para proyectar esta experiencia hacia otras cadenas de producción en el país, especialmente italianas y francesas. También iniciativas de cooperación en las que pueden participar otras instituciones, la OIT en particular.

Todo ello va a ser además de utilidad en la reunión  de la Comisión Ejecutiva de IndustriALL Global Union que comienza mañana precisamente en Túnez y de la que espero informar pronto.

El informe de esta visita a Túnez se encuentra en:

Túnez 2014 - Una aproximación sindical

viernes, 7 de noviembre de 2014

RSE - Intervención sindical en esta nueva etapa - Por la contractualización de la política y la práctica de la Responsabilidad Social Empresarial

La reivindicación de una intervención sindical en la práctica empresarial de Responsabilidad Social ha sido una constante desde que se convirtió en política empresarial la preocupación por la reputación de la empresa, de su marca y sus productos, por el miedo a perderla. Afirmar tal reivindicación no significa sin embargo por mi parte olvidar las también muy amplias reticencias sindicales ante esa iniciativa. Durante una etapa, a comienzos de este siglo, tales reticencias y su contestación impregnaron un debate, a veces más de palabras que de conceptos, menos del examen de concretas experiencias sindicales, y que tuvo sus ecos también en el mundo académico, alimentado por la especulación sobre la pureza de las intenciones empresariales al respecto, más allá del análisis de su ejecución por parte de las personas que las aplican con un rigor bastante desigual.

Aunque de todo ello quedan secuelas en estos momentos, entiendo que hemos entrado en una nueva etapa cuyo comienzo situaría en la tragedia de Rana Plaza, en Bangladesh, calificada justamente de “homicidio industrial”, con el  el 24 de abril de 2013 del edificio en el que se amontonaban varias fábricas textiles encima de un supermercado y que al hundirse ocasionó la muerte entre sus escombros de 1.134 trabajadores, heridas a más de 2.000 y la destrucción del puesto de trabajo de varios miles.

En pocas semanas se concluyó un acuerdo de algunas marcas mundiales de la industria de la moda con las organizaciones sindicales del mismo ámbito en la industria y los servicios, IndustriALL Global Union y UNI. Un acuerdo al que fueron adhiriéndose otras empresas multinacionales hasta alcanzar las 192[1] que hoy figuran como signatarias del mismo. Se  alcanzó también un Acuerdo constituyendo un Fondo de Solidaridad para indemnizar a las víctimas y que no ha logrado reunir más que 19,4 millones de USD (dólares de EEUU), aportados por multinacionales que compran en el país (directamente vinculadas unas a las fábricas siniestradas y otras sin tal vinculación) y algunas instituciones de gobiernos europeos, cuando se precisan unos 40 millones según cálculos basados en el Convenio 121 de la OIT.

Con todas las insuficiencias a superar de ambos acuerdos, más evidentes en el de la financiación de las indemnizaciones a las víctimas, este proceso supone una realidad absolutamente nueva y esperanzadoramente positiva en el ámbito de la Responsabilidad Social Empresarial, tanto por sus contenidos como por el protagonismo empresarial-sindical acordado.

En esta nueva etapa el tema de la intervención sindical ha dejado ya de ser solamente una reivindicación más o menos generalizada para convertirse en algunos casos en una experiencia evaluable de la que pueden, deben, resultar nuevas iniciativas autónomas y concertadas, tanto por parte empresarial como por parte del sindicalismo organizado. A ello voy a referirme en estas páginas.



El trabajo completo, correspondiente a mi intervención en el seminario organizado en Madrid los días 16 y 17 de octubre en el Consejo Económico y Social por la Fundaciones 1º de Mayo de CCOO y Friedrich Ebert Stiftung, y el Instituto de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca, se encuentra en:

RSE - Una nueva etapa - La intervención sindical


[1] De cuya relación (bangladeshaccord.org) cabe destacar positivamente que hay 61 marcas de Alemania, 23 de Holanda y 21 de Reino Unido, y negativamente que sólo hay 4 de las numerosas marcas de la moda italiana. De las españolas hay 6, Inditex, Mango, El Corte Inglés, Mayoral, SAU y Padma Textiles, lo que indica que faltan algunas importantes.

jueves, 23 de octubre de 2014

BANGLADESH - 18 meses después de la tragedia de RANA PLAZA

Han transcurrido 18 meses desde el dramático hundimiento de las fábricas textiles de Rana Plaza. 

El Sudeste Asiático sigue siendo una permanente referencia en la lucha por el trabajo decente, por la dignidad del trabajo. Exponente importante de ello estos días son los trabajadores y sindicatos de Camboya que están movilizados por el incremento de su salario mínimo legal, fijado hoy en 67 €uros mensuales, y que reivindican uno que pueda considerarse "mínimo vital".

Y en Bangladesh sigue la actividad sindical, desde los sindicatos del país y desde la Federación Sindical mundial, IndustriALL Global Union, para que la catástrofe de Rana Plaza no sea sólo una referencia de los desastres de la Humanidad, sino un punto de partida para avanzar en la conquista de los derechos humanos, entre ellos los del trabajo, en el mundo. A ello va referido el informe que se encuentra en:

Bangladesh - 18 meses después de la tragedia 

miércoles, 8 de octubre de 2014

Conferencia-Mesas Redondas de la OCDE y la OIT sobre la Responsabilidad Empresarial en las cadenas globales de valor de la industria de la confección



Los pasados días 29 y 30 de septiembre asistí e intervine en el acto organizado por la OCDE y la OIT sobre la Responsabilidad Empresarial en las cadenas de producción y distribución de la industria de la moda.

Participaron 234 personas en representación de gobiernos (73), organizaciones internacionales (7), empresariales (18), sindicales (26), multinacionales (28), sociedad civil y ONGs (30), auditores y consultores (26), de la OIT(14) y de la OCDE (12).

Presentamos ponencias 48 personas, entre ellos los 4 representantes presentes de IndustriALL Global Union.

Los ejes de los debates fueron:

- Bangladesh
- El salario mínimo vital
- La libertad sindical
- La unilateralidad de los compromisos de RSE
- Iniciativas y carencias
- Posible papel de la OMC

Mi informe y comentarios sobre el evento se encuentran en:






lunes, 8 de septiembre de 2014

GAMESA: hacia el segundo Acuerdo Marco Global de una multinacional de cabecera española


Hasta ahora el Acuerdo Marco de INDITEX no sólo era el único de tal naturaleza en el sector del textil y la confección mundiales, lo era también de una multinacional de cabecera española en cualquier ámbito. En estos momentos es posible ya señalar que está casi ultimado el de otra multinacional española, GAMESA, empresa del sector de la industria eólica que tras aguantar, no sin dificultades y con importantes desencuentros sindicales, los avatares de la crisis y los cambios en la política energética del gobierno español, enfoca una nueva etapa en sus relaciones con el sindicalismo organizado, tanto en España como a nivel mundial.

Desde hace unos meses uno de los ámbitos de su interlocución sindical lo constituye la negociación con los sindicatos españoles CCOO-Industria, MCA-UGT y ELA-STV, y con el seguimiento desde IndustriALL Global Union, de un Acuerdo Marco Global que incluya en primer lugar sus 8 fábricas no españolas en el mundo: 4 en China, 2 en la India, 1 en Brasil y otra en EEUU.

El 2 de septiembre realizamos en Pamplona la que debería ser una de las últimas reuniones para cerrar el documento. En ella, a propuesta sindical, presenté lo que son para IndustriALL las líneas maestras de los Acuerdos Marco Mundiales con una más detallada referencia a nuestra experiencia en Inditex. El guión de mi intervención está en:


Y para redundar en las líneas básicas del tema,  me parece de interés hacer referencia aquí al artículo de mi amigo Quim González, ex Secretario General de FITEQA-CCOO:


jueves, 24 de julio de 2014

Reinventar el sindicato

Con este título he encabezado mi intervención en un interesante debate abierto en "espacio-público.com", iniciado con una ponencia de Joan Coscubiela, y que puede seguirse en:

Los sindicatos en tiempos neoliberales

Como lo han encabezado los organizadores. Yo le hubiera titulado simplemente "Sindicalismo hoy".

Mi intervención es:


¿Crisis del sindicalismo? Sí, sin duda, como crisis de nuestra sociedad, de las relaciones de producción capitalistas, del modelo social europeo, del modo de hacer política, … ¿Es útil, o necesario, el sindicato? Pues creo que es inevitable, en el mejor sentido de esta palabra. Inevitable y necesario, porque lo considero parte consustancial de nuestra sociedad, del modo de producción capitalista, de las relaciones sociales a él inherentes. Con una u otra denominación, es inevitable que los asalariados (los trabajadores, pero me parece mejor la habitual fórmula de los franceses) se asocien para lo que considero en definitiva la esencia del sindicalismo: contribuir a fijar el precio (en dinero, en condiciones de trabajo, en derechos, …) de una mercancía tan consustancial con esta forma de relaciones sociales como es la fuerza del trabajo. Pero habría que reinventarlo en las condiciones de hoy, y a ello pueden, aún, contribuir las actuales organizaciones sindicales.

Me parece una muy oportuna iniciativa la de este “espacio público” sobre el sindicalismo, así como acertado abrirlo con esta intervención de Joan Coscubiela. Plantea Joan preguntas que son en mi opinión de aparentemente fácil respuesta, aunque quizás de más difícil justificación de ésta. Algunos apuntes pues con mi opinión al respecto.

Los sindicatos somos parte de la sociedad capitalista, y en ella instrumento para su transformación porque somos una de las partes de una, y fundamental, de sus contradicciones de intereses, la del trabajo-capital. Asumir que la referencia es esta contradicción de intereses, significa que nuestra asociación (organización de la solidaridad) no lo es en función de una teoría, de una propuesta social y/o política, de un modelo de sociedad de futuro, utópico o no, sino precisamente de intereses actuales,  de intereses sociales colectivos, tutela de los individuales,  que nos unifican. Y así de sencillo sería preconizar, desde la libertad, por ejemplo la unidad sindical, la relación de autonomía (independencia) respecto de los partidos políticos, para hacer política no a partir de programas previos, sino de los intereses colectivos de los asalariados en cada momento, de las reivindicaciones por ello “inmediatas”. Perdonad esas referencias, nada obvias en la práctica, para responder a lo que Coscubiela define como la “pregunta más básica”, y aterrizar en el debate propuesto.

La crisis económica, y social, y política, primero del mundo desarrollado, luego de todo el mundo, se ha traducido en una nueva dificultad para la práctica sindical. Hemos formulado respuestas iniciales tan folclóricas (para simplificar) como “que paguen ellos” (los culpables, los capitalistas obviamente), deduciendo de ahí un rechazo global de la “austeridad” en lugar de discutir, proponer, pelear, por un tipo determinado de austeridad, sus contrapartidas, los nuevos derechos necesarios. Ha significado un intento de negar la realidad en lugar de plantearse su transformación. Y me estoy refiriendo no sólo al sindicalismo español, sino también al europeo y al global. Hemos denunciado, gritado (más en la calle que en los centros de trabajo), las terribles repercusiones de la crisis, pero las hemos aceptado de hecho, con una práctica en la que muchas, demasiadas, veces no ha coincidido lo que hacíamos con lo que decíamos, lo que ha llevado a una tremenda dificultad para analizar nuestra propia experiencia y aprender de ella, para volcar sobre ella precisamente el balance, la reflexión, de nuestra acción, construyendo la teoría sindical de cada momento.

Reitera Joan la pregunta de sindicalismo “para” o “de” los trabajadores. Creo que sólo puede ser “de los trabajadores” y, siéndolo, será también “para”, para aquellos espacios, individuales y colectivos, ausentes de la acción y organización colectivas.

Pregunta también si hay que “limitarse” a las condiciones de trabajo o abarcar “otros aspectos sociales”. Entiendo que la respuesta vale también para otras preguntas, sobre todo para la posible intervención sindical en la vida política. Hoy, con una tan intensa y creciente interrelación entre todos los ámbitos de la acción humana, creo que es fácil responder que no debe haber espacios prohibidos para el sindicalismo, ni su reparto con otras instancias, las políticas por ejemplo. El problema está en cuál es la referencia básica para tal intervención: si un programa previo, una “ideología”, o las necesidades y reivindicaciones elaboradas desde los intereses colectivos “de los trabajadores”, de todos, precisamente en cada ámbito y en cada momento. Lo que significa no rehuir ningún ámbito (de empresa y de sector, nacional y transnacional, hasta el mundial global, presentes siempre los derivados de las específicas cualidades del trabajo), conscientes de la creciente heterogeneidad que ha ido adquiriendo la clase trabajadora. Y partiendo en todos los supuestos de donde se expresan en primer lugar las relaciones sociales del “asalariado”: el centro de trabajo. Todo ello supone al mismo tiempo no pretender, desde el sindicalismo, llenar los espacios del propio trabajador como ciudadano, como sujeto de otros intereses sociales colectivos, de creencias políticas, religiosas, etc.

Y una última consideración para relacionar lo anterior con circunstancias (quizás menos coyunturales de lo que pudieran parecer) del presente.

Algunas experiencias sociales recientes, como el interesante éxito de “Podemos” o la también interesante elección del Secretario General del PSOE por el voto directo (de los afiliados, apuntando ya al de los ciudadanos interesados), están poniendo en cuestión (con una corriente de moda que facilita cómodamente la irreflexión sobre el tema) la democracia representativa (con sus inherentes formas de delegación), incluso la propia necesidad y funciones de las estructuras organizadas, abocando en éstas a prácticas presidencialistas (con tentaciones poco democráticas) que pueden llegar a convertirlas en innecesarias o simples aparatos al servicio del jefe, sustituibles permanentemente por la “democracia directa”[1]. ¿Tendremos que aplicarlo también a las organizaciones sindicales?, ¿necesitamos dioses, reyes o tribunos? 



[1] Creo necesario considerar la probablemente cambiante relación entre las
formas de organización (de representación y de democracia) y los niveles de tensión
social. Me resultó de gran interés al respecto “Control Obrero, consejos obreros,
autogestión”, de Ernest Mandel, FM Poche Rouge, Maspero 1973.