viernes, 9 de noviembre de 2007

Respuesta al comentario de José Luis López Bulla sobre el informe de mi viaje a China

Amigo José Luis,

Tienes razón, sobre todo porque no se trata de un problema de "diplomacia" sino del sentido sindical de mis viajes a China.

En la medida de que la clase trabajadora europea, y por tanto los sindicatos europeos, nos sentimos solidarios de los trabajadores chinos en interés de ambos colectivos, y no sólo nuestro (como erróneamente me señaló el rresponsable de "relaciones internacionales" del sindicalismo oficial chino, la FNSCh), entendemos que la defensa de la libertad sindical en China supone prestar atención a la "oposición", también sindical, cuando ésta existe.

Y en China existe sin duda, ya que la sola existencia de una prohibición de organizarse fuera del sindicalismo oficial genera inevitablemente razones, bases "objetivas", para tal existencia. Sólo que, hasta ahora, y según mi conocimiento, no se ha concretado nada similar a nuestras "comisiones obreras" bajo el verticalismo franquista. Quizás, entre otras razones, porque tampoco creo que se pueda equiparar el actual sindicalismo oficial chino con nuestro verticalismo, por la distinta naturaleza del régimen chino actual con el franquismo, y por el distinto papel empresarial y del oficialismo político (del PC Chino y del falangismo español) en las estructuras "sindicales" de ambos supuestos.

Tampoco tengo conocimiento de la existencia en China de estructuras organizadas, ilegales o alegales, pero suficientemente públicas, como eran nuestras "Comisiones Obreras". Es cierto que existen en Hong Kong unas estructuras denominadas "sindicatos", creadas seguramente en un régimen de libertades políticas distinto al de la República Popular China, pero que, aun cuando estén afiliadas ahora a la CSI, antes a la CIOSL, difícilmente pueden jugar una función auténticamente sindical, por lo que tampoco pueden ser el equivalente a la Delegación exterior de nuestras CC.OO. en aquel entonces. Sus raíces en la guerra fría añaden más dificultades aún a que podamos considerarlas como interlocutor sindical chino, aunque lo esencial sería su grado de representatividad, de delegación, de formas representativas de los trabajadores chinos, lo que no parece que sean en estos momentos.

Por otra parte en las empresas que visité no me encontré con delegaciones del oficialismo sindical chino, ni con comisiones obreras establecidas, sino con supuestros "representantes" de los trabajadores que eran en realidad los jefes de personal o algún otro directivo. Se trataba de empresas privadas, probablemente en las públicas las funciones profesionales de los "representantes" sean distintas, pero probablemente también, su representatividad sea similar.

Y en mi opinión existen posibilidades, quizás incluso indicios, de que el futuro sindicalismo chino surja en mayor o menor medida, del actual oficialismo. Seguramente no es sólo un problema sindical.

Pensaba hacer una breve nota y me ha salido más largo, pero agradezco tu provocación porque entiendo que es un problema importante si consideramos, como considero, que para el sidicalismo internacional es un objetivo de primer orden contribuir a que la clase trabajadora china tenga una expresión organizada y democrática de sus intereses colectivos actuales. Así podremos asumir y apoyar sus autónomas decisiones sobre cuáles sean sus reivindicaciones para la mejora de sus condiciones de vida y de trabajo, sin que tales objetivos les sean impuestos a los trabajadores chinos, como sucede ahora, por una dirección política del país que no les representa "sindicalmente", y en base a unos intereses "de clase" que no me atrevería a definir alegremente pero cuya naturaleza es un factor decisivo. Pendiente resulta también el análisis de la corrupción en un país de partido único y su incidencia en sus condiciones de organización y de vida.

Como pienso seguir de cerca estas cuestiones, y probablemente viaje de nuevo a China en breve, espero poder volver sobre todo ello y dar una respuesta más amplia y fundamentada a lo planteado por el amigo José Luis.

1 comentario:

Julio César Fernández dijo...

Si,en realidad el problema del sindicalismo y su representación para con sus afiliados es algo que se ve seguido también aqui en Argentina.Como sabras o habras escuchado un tal Moyano aca en Argentina y la cgt.Ahora quieren quitar poder a los sindicatos más influyentes mediante una ley e igualarlos con otros para que puedan influir también sobre sus trabajadores.Aca es cosa de poder.