viernes, 15 de junio de 2018

China 2018 – Una aproximación turística. Interés y preocupante impresión de este gran país





En mayo de este año 2018 he realizado mi décimo viaje a la República Popular de China. El primero fue en 2006. En esta ocasión ha habido un elemento importante claramente diferenciado: los nueve primeros fueron realizados en mi calidad de responsable sindical, primero de FITEQA-CCOO, luego de CCOO-Industria, y de IndustriALL Global Union, orientados esencialmente a conocer de cerca su realidad laboral y sindical, particularmente en relación con las condiciones de trabajo en las fábricas de las cadenas de suministro de las marcas del vestido de las multinacionales españolas en primer lugar, con la prioritaria referencia del Acuerdo Marco con Inditex, así como de los proyectos de trabajo desarrollados con Mango y El Corte Inglés. Hubo también un viaje como miembro de una delegación confederal de CCOO y otro de una delegación de la Federación Sindical Internacional ICEM. En todos estos viajes, junto a los elementos de directa significación sindical, se produjo evidentemente una aproximación a la realidad global del país, con también alguna incursión a su realidad turística. De todos ellos escribí informes titulados “aproximación sindical”, sucesivamente numerados, el último de los cuales, con links a los anteriores, se encuentra en http://www.industria.ccoo.es/8e0676f8e986018d4b9f91904650aa6d000060.pdf


Junto a la apuntada, e importante, diferencia, cabe señalar otras dos. Por una parte su duración. Anteriormente se trataba de viajes de en torno a una semana, cuando ahora han sido cuatro semanas. Y la compañía, antes con sindicalistas y representantes empresariales, ahora con Ascensió, mi compañera.

Por todo ello he titulado este, también “informe”, como “aproximación turística”, convencido al mismo tiempo de que hay elementos complementarios y deudores de los anteriores informes. Consciente de nuevo de las limitaciones de estas conclusiones, asumidas como “aproximadas”, pero que pretendo formularlas con la mayor claridad y sinceridad de que sea capaz.

Cabe en todo caso una primera valoración: un viaje con el balance de su extraordinario interés. Y muy preocupante, pero en la que aún cabe la esperanza, una esperanza a la que hay que contribuir. Y a ello van destinadas también estas notas.


1.- El itinerario de 2018. Apuntes del escenario recorrido

Iniciamos nuestro recorrido en Beijing, nombre oficial actual de Pekín, (Gran Muralla, Ciudad Prohibida, la histórica plaza de Tiananmen de la que es difícil olvidar “el hombre del tanque”, Opera China, pato laqueado, hutongs, …) a donde llegamos en vuelo directo desde Barcelona. Para seguir por Xian (los Guerreros de terracota, Gran Mezquita, …), Yichang (crucero por el Yangtse y la impresionante perspectiva de la presa de “las Tres Gargantas” para cuya construcción –con 25.000 trabajadores- nos dijeron que hubo que evacuar a más de 1,5 millones de personas que vivían en los pueblos de la zona), Zhangjiajie (visionando Yuanjiajie, las montañas donde se rodó “Avatar” -de curiosas formas heredadas de la erosión submarina antes de que los movimientos tectónicos hicieran emerger lo que son hoy altas montañas- y el puente de cristal, también “el mayor” y “el más alto” del mundo), Guangzhou (la Academia Chen Clan, el barrio financiero, una comida en un piso 72 con vistas al río y otros rascacielos, la zona de Kaiping con las villas de los “indianos” chinos, …), Hong Kong (su skyline, la isla de Lantau con su Gran Buda, Pico Victoria,…), Guilin (crucero por el río Li entre sus característicos mogotes, y las terrazas de cultivo de arroz de Longji), para finalizar en Shanghai (la vista del barrio financiero desde el Bund, jardín Pescador, crucero por el río Pu, el magnífico museo que permite apreciar la cultura china desde el Neolítico, el antiguo pueblo de Suzhou y sus canales, …). Y regresar desde ésta, también en vuelo directo, a Barcelona.

Alternamos vuelos internos y recorridos en tren (alta velocidad y trenes más tradicionales), con algunas largas distancias también en coche, lo que nos permitió ver el suelo chino desde las alturas (aunque a veces tapados por las nubes y la contaminación) y observarlo desde confortables asientos de trenes y coches, y desde algún río y canal. También los breves y superficiales intercambios con sus habitantes en precario inglés (nuestro y de ellos) y por gestos (lenguaje universal a no despreciar), inevitablemente mediatizados por las y los guías, su buen oficio y su “prudencia”.  

Un itinerario que nos permitió recorrer las calles y plazas de los barrios nuevos, impresionantes, de Beijing, Guangzhou, Hong Kong y Shanghai, así como los antiguos de estas megaciudades de más de 20 millones de habitantes que conservan, no siempre para mostrarlos al turista, sus barrios viejos (“hutongs” en Beijing y los próximos a los reconstruidos de Shanghai), también los “skylines” (diurnos y nocturnos) de Hong Kong y Shanghai, con su explícita rivalidad ante la que no me siento capaz de otorgar primacía.

Todo ello organizado desde Barcelona con el objetivo de hacerlo posible, asumible temporal y físicamente a mis 78 años y los 72 de Ascensió, con las particulares averías de cada uno, a través de agencia, de modo que teníamos hospedaje y viajes organizados previamente y un horario de obligaciones suficientemente espaciadas para posibilitar reparadores descansos.


2.- Observaciones que apuntan a un modelo preocupante de país

El evidente interés turístico, en el sentido más amplio del término, tenía en  mi caso una ventaja. Siendo éste el primero en tal sentido, estaba precedido de otros nueve en los que tuve también ocasión de observar el país, sus gentes, sus calles, completándolo con sus fábricas, sus trabajadores, trabajadoras mayoritariamente, sus empresarios, así como los y las dirigentes de lo que denominan “sindicato”.

Desde 2006 ello no me ha llevado a apreciar ruptura alguna, pero sí una constante evolución, para completarlo en esta ocasión con una imagen más preocupante que en anteriores ocasiones, influida sin duda por las recientes informaciones sobre la supresión de los límites temporales en los mandatos de dirección del Partido y de la Administración, con el desarrollo del culto a la personalidad del actual mandatario global, Xi Jinping (Secretario General del Partido, Presidente de la República y de la Comisión Militar Central, como cada día nos recordaba el periódico oficial en lengua inglesa “China Daily”). La evolución de un país sometido a una férrea, y aparentemente eficaz, autoridad del Estado protagonizada por el Partido único, denominado “comunista”. Con una apariencia de disciplina colectiva, con mandos políticos, sociales y administrativos obedientes al Partido, en el que el procedimiento de cooptación se aplica desde el ingreso hasta la más alta dirección. Con aparentemente escasos momentos de protesta, algunos duramente reprimidos, como lo fueron las masivas manifestaciones de Tiananmen de 1989, y otros, denominados “incidentes de masas”, algunos tolerados y en parte asumidos, como algunas huelgas importantes, aunque no reconocidas como tales y calificadas como “interrupciones del trabajo”. A todo ello voy a referirme para ligarlo a observaciones directas de este viaje y a algunos recuerdos de los viajes anteriores.


2.1.- Un evidente progreso en sus condiciones de vida, y en la desigualdad. El valor de la riqueza personal. La competitividad individual al límite


Una primera observación es el constante incremento del nivel de vida en los 12 años desde mi primer viaje, evidente en las calles de las grandes ciudades, pero también en los pueblos vistos desde trenes y carreteras, más allá de las estadísticas, tanto las oficiales como las de, por ejemplo, la OIT, que aprecia que China ha jugado un papel muy importante en la reducción mundial de la pobreza. Creo que la impresión directa de lo apreciado en sus calles (forma de vestir, progresiva desaparición de bicicletas y luego de motos, parque automóvil, ausencia de mendicidad, viviendas en los pueblos del recorrido, calles más limpias, mayor educación cívica, incluso de atención al turista extranjero) viene avalada por el evidente y fuerte incremento del turismo interior, con  miles y miles de ciudadanos chinos en todos los puntos de interés, en las ciudades y en los campos y montañas. Los visitantes de la Ciudad Prohibida que he encontrado en las sucesivas visitas que he realizado en estos 12 años (creo que 4) ha ido en constante y muy acentuado aumento. En ocasiones éramos casi los únicos turistas no chinos.

Esta consideración resulta confirmada también por las cifras verificadas de los salarios, derivadas de unos salarios mínimos legales entre 30 y 60 €uros mensuales según regiones del año 2006, a los en torno a 300 en 2018 en las regiones industriales. A lo que cabe añadir que ahora es mayor que hace 12 años la relación entre los salarios reales y el salario mínimo legal, aunque parece que se mantienen casi iguales algunas características, como son las largas jornadas de trabajo (más, a veces muchas más, de 60 horas semanales), o los pocos metros cuadrados por persona en las viviendas, …

Un evidente incremento del nivel de vida general acompañado, como admiten incluso los documentos oficiales, de las desigualdades. Elocuentes al respecto son también las formulaciones oficiales: del “enriquecerse es glorioso” de finales del Siglo XX, a la afirmación oficial del objetivo de una sociedad “armoniosa”. La enseñanza puede ser un buen ejemplo de esta realidad. A la generalización de la enseñanza básica (con la práctica desaparición del analfabetismo, al menos en las ciudades y también en las fábricas visitadas en estos años) cabe añadir el parece cada vez más duro camino que conduce a la enseñanza universitaria, que es garantía de acceso a la clase dominante en todos los ámbitos de la vida colectiva. Estos días la prensa informa de las muy duras pruebas de acceso a la universidad para seleccionar a los 10 millones de nuevos universitarios, basadas en la “meritocracia”, aunque para alcanzarla no debe olvidarse la incidencia del nivel social y económico familiar de procedencia, incluso de la vivienda familiar, en el campo o en una ciudad, y en ésta en uno u otro de sus cinturones de circunvalación. 

Todo ello acompañado o estimulado, según observaciones de algunos amigos que viven en el país, por una progresiva cultura individualista, de culto al éxito, de la competitividad para alcanzarlo, lo que mal encaja con el oficialmente proclamado tributo al “Manifiesto Comunista” como base del actual “socialismo con peculiaridades chinas”, como observé que se afirmaba con ocasión del 200 aniversario del nacimiento de Carlos Marx celebrado en estas fechas.


2.2.- Su desarrollo urbanístico

La fuerte migración interior, estimulada por el mayor nivel de vida y las oportunidades de progreso individual que ofrecen las ciudades, con unos 1.400 millones de habitantes censados, en un país con importantes zonas deshabitadas, está dando lugar a grandes ciudades de más de 20 millones de habitantes censados y otras más “pequeñas” de 5 a 7 millones. Se observa un desordenado crecimiento de las ciudades, conviviendo grandes rascacielos, a veces próximos y de muy diferentes estilos, con restos de los barrios viejos con viviendas de 2 a 5 pisos (muchas de éstas construidas a finales del siglo XX con amplia destrucción de las anteriores), también con otros restos más viejos, de los “hutongs”, con algunas veces paredes para ocultarlos. Grandes ciudades, atravesadas por numerosas autopistas a diversos niveles que rompen los barrios y contribuyen a una muy fuerte contaminación, asumida formalmente como problema de primer orden.

Es necesario también señalar el importante crecimiento de la red del metro, muy  importante en las grandes ciudades, y de las motocicletas eléctricas (para sobresalto de los turistas europeos acostumbrados a nuestras ruidosas motos de gasolina). Síntomas de este fenómeno lo son asimismo las placas solares en muchos de los pueblos y pequeñas ciudades cerca de las que pasamos en tren o en coche, con la explicación de que las simultaneaban con  la red eléctrica para su utilización “cuando luce el sol”.


2.3.- Control policial

Paralelamente al incremento del nivel de vida y del crecimiento de las megaciudades, ha ido aumentando el control policial. El visible de forma evidente, lo que sugiere que el invisible habrá aumentado aún más.

En mis primeros viajes pude pasear por la Plaza de Tiananmen. Hoy es imposible, como consecuencia del entramado de vallas metálicas que se ha ido colocando. Hoy es inimaginable una concentración ni siquiera de unos pocos cientos en la “mayor plaza del mundo”, según dicen ellos, en todo caso una plaza de unos 500.000 m2. Pasar al centro es imposible, pero para pasar al otro lado de la plaza y llegar a la entrada de la Ciudad Prohibida hay que utilizar pasos subterráneos cuyo acceso en diversas ocasiones he encontrado cerrado, con esperas controladas por policías. 

En todas las estaciones de metro había ya hace años controles por escáner de los equipajes de mano. Hoy también hay arcos para el control personal. Y, desde hace unos meses, en la Plaza de Tiananmen al salir del metro hay varias colas ocasionadas por la policía que toma nota del DNI de cada persona que circula por allí. Hemos encontrado controles similares, parece que aún ocasionales, en otras estaciones del metro de Beijing. De momento no en Guangzhou o Shanghai.

En la mayoría de lugares turísticos, al adquirir los billetes de acceso, anotaban tanto los datos personales del turista como los de la agencia que había gestionado la visita.


2.4- Control digital

Tal control policial se ha complementado y desarrollado con un claro aumento del control digital.

En uno de mis últimos viajes leí en el oficial China Daily que se había empezado a aplicar un nuevo modelo de control ciudadano en Shenzhen, la capital de la primera  “Zona Económica Especial” con la(s) que comenzó la exitosa, económicamente, experiencia de economía de mercado con control estatal impulsada por Den Xiaoping. Se trataba de cámaras de vigilancia, instaladas en todas las calles, que permitían, añadía el periódico, detectar en instantes cualquier infracción, robo, agresión, …, y seguir y detener a los culpables. Ahora nos pareció, y los guías nos lo confirmaron, que el sistema se ha extendido a todo el país. Nos afirmaron además que ello provoca una muy positiva sensación de seguridad. Y de tutela de la “autoridad”, yo añadiría.

La masificación de los móviles, con un porcentaje de usuarios en los metros de las grandes ciudades superior a los metros de Barcelona o Madrid, va acompañado de un sistema de “whatsapp” propio, el “wechat”, del que se afirma que tiene más de 1.000 millones de usuarios. El control que ello permite venía indirectamente comentado estos días en un artículo del China Daily afirmando la pérdida de “privacidad”. Yo añadiría a esa observación el efecto desde hace unos pocos meses del bloqueo de “nuestro” whatsapp, sumado al ya más antiguo del google y de todo el correo electrónico ligado al gmail, también de los periódicos de mayor tirada en el mundo, de las interrupciones de las televisiones no chinas cuando comentan algo que disgusta al censor, … Es cierto que a la vez (probablemente con la lógica del “mercado”) en los hoteles de Guangzhou de alto standing (no en los de 4 estrellas como los que nosotros utilizábamos) nos dijeron que se había ampliado la apertura a estos “peligrosos” medios de comunicación mundiales. Y es cierto también que bastantes chinos utilizan un sistema de VPN (“virtual prívate network”) que permite burlar estos bloqueos, así como los de las cadenas de TV mundiales. En una reciente entrevista con el ministro de telecomunicaciones del país, transmitida por los canales de TV chinos, éste tuvo que acudir a este procedimiento para poder explicarse al fallarle lo que llevaba preparado.

Y, junto al control policial digital, la generalización del control económico. Se ha generalizado, mucho más que por nuestras tierras, el pago por móvil, incluida la compra en los mercadillos callejeros e incluso a los carritos ambulantes de frutas y otras chucherías. 

Está por ver sin embargo si el complejo, y relativo, aislamiento digital soporta la propia expansión global de la economía y la política china.


2.5.- Control político e ideológico

Todo lo anterior acentúa la impresión del potente control político por parte del Partido Comunista, columna vertebral de un tan extenso y variado país, obsesionado en los últimos años por evitar los “errores” por ellos atribuidos al PCUS y su “responsabilidad” en el hundimiento de la Unión Soviética. Un control policial acompañado del control político no sólo del Partido como institución sino de su grupo dirigente, intensificado tras la bula concedida en su último Congreso al Secretario General para eternizarse en el poder. Está por ver si este neoestalinismo es contradictorio o no con las propias necesidades de desarrollo del sistema, si se garantizan los inevitables límites a la corrupción que hasta ahora resultaban de la renovación de los órganos de dirección del Partido y del Estado cada dos mandatos. En el periódico del Partido en lengua inglesa me ha parecido observar una menor referencia a la lucha contra la corrupción. Está por ver si se debe a que ya la hubieran casi erradicado (no creo), o porque la estructura de poder está ahora más consolidada y no necesita utilizarla para las luchas políticas entre las diversas facciones del PCCh como en otros momentos.

De las conversaciones con los guías, y de las consideraciones de algunos amigos en Beijing, se desprendería un progresivo proceso de “despolitización” de la ciudadanía china, con la creciente y casi única preocupación por el éxito individual, traducido en el enriquecimiento personal, acompañados del orgullo nacionalista de un país que ha conseguido tener (o afirmar sin réplica posible) “el nº 1” mundial en muchos ámbitos.

Mis referencias a Tiananmen en las conversaciones con los y las guías provocaba el salto a comentarios sobre las bellezas del paisaje, o el silencio. Sólo uno se atrevió a un breve comentario, poniendo en paralelo las masivas manifestaciones con la “Revolución Cultural”, para señalar que eran dos “desviaciones”, una “de derechas” (en 1989 los manifestantes de Tiananmen “pretendían implantar el capitalismo”) y otra “de izquierdas”.

Esta despolitización, incultura política, se expresa también en la desaparición de los periódicos de la calle, de las estaciones y de los aeropuertos. Ni el del Partido. En las pantallas de los móviles y tabletas en el metro no se veían sus expresiones digitales. En los aeropuertos “internacionales” no se encontraba ningún periódico del mundo. 


2.6.- Un país de hijos e hijas (menos) únicos, y autoritarios

Desde años sabemos de la política de “hijo único”, impuesta hasta fechas recientes, con su traducción en la preocupante pirámide de edades que ello provocaba, fenómeno acentuado por la progresivamente mayor esperanza de vida. Preocupantes son también los desequilibrios de género que están resultando de los abortos selectivos, a lo que añadir la oferta de adopción de niñas chinas hacia el resto del mundo. Ahora la utilización de la autorización de un segundo hijo/a parece que avanza lentamente   debido a la arraigada costumbre de las familias con un solo hijo, acentuada, nos explicaban, y por la progresiva carestía de la vida, con atención al coste de la formación, particularmente la universitaria, tan importante para la promoción personal.

Estas consideraciones se han visto complementadas por algunos comentarios escuchados estos días, como las impuestas edades mínimos (en torno a los 20 años) para contraer matrimonio, con la aparejada sanción a los hijos nacidos de no-casados: no existen oficialmente, no pueden ir a la escuela, … Y por la impresión suscitada por lo visto en las calles y los metros: la casi dictadura, no “del proletariado” sino de la prole, de los niños y niñas “únicos”. Hemos visto a niños/as, muchos, que parecían mandar (gestos, lloros, tirones, …) sobre sus padres y madres, abuelas y abuelas. Es evidente que aquí también sucede, pero en otra proporción, pues allí casi todos los niños y niñas son “únicos”, lo que supone que por cada niño/a, hijo/a de padres también únicos, puede haber 6 adultos (padre y madre, con sus respectivos padres y madres) para atenderle, cuidarle, escuchar sus caprichos, lo que adquiere una particular dimensión cuando es una característica mayoritaria en la sociedad. El niño o niña es un bien escaso, único, que hay que cuidar, y mimar. No sé qué repercusión puede ello tener en la conciencia colectiva de la población china, pero algo sin duda pesará.


3.- ¿Constituye China un modelo de país rígido e inmodificable? Creo que aún cabe la esperanza. Allí y aquí

 Por las notas que anteceden se comprenderá una de mis primeras observaciones sobre este tan interesante país: es un modelo preocupante de país, un modelo rechazable. Añadiría que habría que evitar su generalización, cuestión no fácil por la fuerza de China, su capacidad para suscitar admiración, atracción, ante las evidentes dificultades en la construcción del futuro humano. Un país autoritario, con una al mismo tiempo una evidente obsesión por proclamar su avance en supuestos derechos individuales y colectivos, contraponiendo en ocasiones los derechos económicos a las libertades. Y un modelo de país aplicado y explicado con métodos autoritarios.

Un país ciertamente con indudables avances en las condiciones de vida y de trabajo de su gente, avances también en la formación, pero cuya defensa debería desarrollarse desde otra perspectiva cultural y política, para incorporar las libertades como eje de la convivencia. Me resisto a pensar que no es posible.

Cabe preguntarse hoy si Tiananmen ha sido la última movilización masiva de la ciudadanía china y si los síntomas detectados apuntan a una inamovible realidad social y política de ese gran país. Mi respuesta es que no, que hay positivos síntomas posteriores. Mantengo además la confianza en la vigencia de la teoría de las contradicciones sociales y políticas y la experiencia de ella en la historia humana, en la capacidad de tales contradicciones y su conflictivo desarrollo para corregir el rumbo de la historia.

Añado ahora algunas notas para justificar esta impresión, además de las consideraciones al respecto que constan en mis anteriores informes, “aproximaciones sindicales”, y en un trabajo más amplio sobre el sindicalismo chino y vietnamita (http://iboix.blogspot.com/2017/04/china-y-vietnam-del-sindicalismo.html).

Efectivamente Tiananmen no ha sido la última movilización de masas importante en la República Popular China. Sobrepasando los silencios oficiales, en 2010 trascendieron importantes acciones de huelga en grandes fábricas del metal, esencialmente en las cadenas de suministro de las multinacionales del automóvil y de las telecomunicaciones, acentuadas parece en las de cabecera japonesa y favorecidas en éstas por tolerancias gubernamentales explicables por las inercias antijaponesas de su historia. En abril de 2014 tuvo lugar una de las huelgas más importantes en la reciente historia de China en la localidad de Donguang, provincia de Guangdong, una huelga victoriosa en la que participaron la gran mayoría de los 45.000 trabajadores de las fábricas de Yue Yuen Industrial Holdings, considerada la mayor productora de calzado deportivo del mundo y que fabrica para las marcas Nike, Adidas, Timberland, Puma, Crocs y otras.

El crecimiento económico con durante años un mayor crecimiento de los salarios que de la carestía, el aumento generalizado del nivel de vida, al tiempo que de las desigualdades, así como próximos, y que preocupan, van a incidir sin duda en nuestra realidad. Pero en la gran China va a incidir también la visión que de su realidad tenga el resto del mundo. Dependencia, interdependencia, están al orden del día. Encontrar aquí respuestas positivas, pelear por las respuestas más adecuadas en nuestra pequeña España, en la también pequeña pero aún importante Europa, será una contribución a nuestro propio futuro, pero puede ser también una contribución en este mundo cada día más globalizado.  sus límites (afirmados entre otros por los empresarios de las fábricas de ropa en mis últimas visitas), auguran, y seguramente facilitan, la acentuación de las contradicciones y en consecuencia de las expresiones de protesta social y la exigencia de reformas y rupturas. Las propias instituciones del “régimen” parecen permeables a esta realidad, y algunos síntomas trascienden a pesar de los intentos de poner barreras, murallas chinas de silencio, como se desprende por ejemplo de la resolución del tribunal arbitral de Fujian que en 2014 resolvió, “por primera vez” según el China Daily, a favor de los trabajadores en un caso de finalización de contratos de trabajo, considerada “ilegal”, tras una huelga de 2 semanas. Añadía el China Daily que “hasta ahora en la mayoría de los casos los tribunales y autoridades arbitrales no apoyan las posiciones de los trabajadores si éstos defienden sus derechos con huelga”.

Por todo ello, aunque consciente de las limitaciones de un intento de reflexionar sobre lo apreciado en un viaje de turismo, con lo visto, y aún con una cierta dosis de optimismo, de confianza en la Humanidad, creo que el actual “modelo chino” (que por otra parte coincide con indudables tendencias del devenir político en todos los rincones del planeta)  no es de inevitable consolidación. Convendrá estar atentos a su devenir.

China parece lejos, a 10 horas en vuelo directo de ida y a 13 de vuelta, pero lo que allí sucede, el modelo de sociedad que allí se construya, puede afectarnos notablemente. Los problemas allí planteados no son demasiado distintos de los nuestros, de los de nuestro mundo más próximo, y la interrelación es cada día mayor. Y las respuestas de allí a problemas que nos resultan


sábado, 3 de marzo de 2018

ALSTOM-SIEMENS - interesante y adecuada iniciativa de la Federación CCOO-Industria:







Informa CCOO-Industria de una doble propuesta:

-          Coordinar los sindicatos europeos para hacer frente a las iniciativas de reestructuración industrial de la multinacional en el marco de su proceso de fusión
-          Un día de acción sindical europea conjunta para defender las propuestas sindicales al respecto

De la misma información se desprenden además dos datos preocupantes:

-          Las respectivas plantas francesas y alemanas han pactado ya, por su cuenta, garantías de empleo
-          NO consta ninguna iniciativa sindical de ámbito europeo por parte de la correspondiente Federación Sindical Europea.

Bienvenida pues la iniciativa de nuestra Federación (que nos lleva a recordar con nostalgia la experiencia sindical de 1999 cuando la Federación Sindical Europea pilotó positiva y exitosamente la negociación de la reestructuración europea de General Motors –la planta de Figueruelas incluida-), con el deseo de que signifique una eficaz defensa de los intereses y derechos de los trabajadores españoles de este grupo multinacional en el marco solidario de los intereses de los trabajadores europeos del grupo.

Y, así, ¡contribuya a la necesaria iniciativa sindical europea, conjunta y solidaria, como corresponde!   

martes, 27 de febrero de 2018

Los de las “especies en peligro de extinción” que no queremos extinguirnos



 Publica hoy La Vanguardia un comentario de Carles Castro (http://www.lavanguardia.com/politica/20180227/441114585566/especies-en-peligro-de-extincion.html) sobre la presentación ayer del libro de Joan Coscubiela “Empantanados”. A la misma acudimos bastantes de una generación de edad e historia a la que uno de los presentadores, Javier Pérez Andújar, calificó de “especie en peligro de extinción”.


Sus planteamientos, luego los de Joan, y el propio acto, constituyen una importante reflexión en este momento de evidente confusión en la escena política de Catalunya, y más allá. Tiene razón el presentador en que ésta es la apariencia, o quizás ya la triste casi realidad. Pero creo que puedo afirmar que no nos resignamos. Algunos desde Catalunya presentamos públicamente un alegato el pasado 21 de septiembre (http://iboix.blogspot.com.es/2017/09/por-la-unidad-y-solidaridad-de-la-clase.html), otros han seguido planteando una batalla similar (https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSfJ5sw4zinT-EcjG8NOlg9PMy85jPpJ5t0K3Kq51TOk4T8eTg/viewform), a lo que se suman otras propuestas en la misma línea (http://www.eldiario.es/catalunya/MINUTO-Arranca-legislatura-Catalunya_13_730156978_18549.html).

Sin embargo es cierta la crisis de propuestas, el desencanto, que han resultado de iniciativas (“Podemos”, “Els Comuns”) que parecía podían superar la crisis de la izquierda de las últimas décadas. Tampoco el “nuevo PSOE” parece ser capaz de desarrollar en la acción política algunas recientes formulaciones interesantes.

Todo ello me ha recordado la incapacidad del proceso de unidad socialista en Catalunya de los últimos setenta del siglo pasado para abrir un espacio en él para el “eurocomunismo”, ante la también evidente crisis entonces del espacio comunista en España, del PCE y del PSUC.

Creo sin embargo que precisamente en Catalunya, por la fase terminal, aunque de incierta duración, del “procés”, existen mejores condiciones para abrir un nuevo espacio de acción política y social transformadora. Un espacio casi virgen que podrían impulsar tanto els comuns, si no reniegan de la historia y asumen que tienen bastante que aprender de la misma, como los socialistas si superan sin miedos la suya sin renunciar a ella. 

Algunos desearíamos que alguno acertara, o, al menos, ofreciera un espacio para poder contribuir a ello, aunque perteneciéramos a una “especie en riesgo de extinción”.








martes, 16 de enero de 2018

Comités de Seguridad Intercontratas en redes empresariales

(Una forma original de organización, representación e intervención sindical supraempresarial)

El pasado mes de noviembre participé en un seminario organizado en la Universidad de Salamanca sobre las redes empresariales y su impacto en las condiciones de trabajo y la acción sindical. A ello me referí ya en relación con las reciente Ley francesa sobre la “debida vigilancia” de las empresas multinacionales en sus cadenas de producción (http://iboix.blogspot.com.es/2017/11/ley-francesa-sobre-el-deber-de.html)

Incorporo ahora el desarrollo de mi intervención en este seminario en relación con los “Comités de Seguridad Intercontratas”:


La organización de la producción y empresarial en red plantea importantes problemas al sindicalismo, a la acción y organización sindicales, a la negociación colectiva, a la aplicación de los convenios, además de a la propia organización de la actividad económica. La superación de los límites jurídicos de una única sociedad en una concreta actividad productiva de bienes o servicios dificulta la creación de formas de organización sindical para representar los intereses comunes de los trabajadores de un conjunto empresarial, para resolver positivamente sus posibles intereses contradictorios, para sintetizarlos en la búsqueda de los intereses comunes y para la tutela de los diversos.

Me referiré ahora a las redes de empresas en nuestro país, aunque la globalización incorpora una problemática añadida cuando la estructura de la red de empresas desborda las fronteras nacionales y se extiende en un ámbito sin un ordenamiento jurídico de directa aplicación. En este último caso la experiencia más interesante es sin duda la de los Acuerdos Marco Globales, con el añadido de la reciente Ley francesa de Vigilancia Debida.

La heterogénea realidad de las relaciones laborales, que ha sido un problema no secundario desde el surgimiento de las primeras formas de actividad sindical, se ha convertido en un problema clave en estos momentos, cuando se desarrolla de forma acelerada la interrelación empresarial, industrial y comercial, dando lugar a las diversas formas que pueden calificarse de “redes empresariales”, “producción en red”, etc.

La vocación solidaria forma parte del ADN del sindicalismo organizado y así siempre lo ha afirmado, pero no siempre sus proclamas se han podido o sabido traducir de forma efectiva en formas de organización y de acción, particularmente cuando el ámbito ha sido un grupo de empresas de intereses empresariales y laborales no idénticos, como es el conjunto que constituye una empresa matriz y sus proveedores, contratas y subcontratas, es decir su cadena de valor.

Una concreta y compleja experiencia en este sentido se planteó en Puertollano a raíz del terrible accidente que el 14 de agosto de 2003 causó la muerte de 9 trabajadores, todos ellos de las contratas que operaban en la Refinería de Repsol de esa localidad. A partir de ella y del posterior desarrollo de acontecimientos e iniciativas sindicales y empresariales, se desarrollan esencialmente las consideraciones de este trabajo.


1.- Cuándo y cómo nacen los Comités de Seguridad Intercontratas

El primer “Comité de Seguridad y Salud Intercontratas” se constituyó el 20 de febrero de 2004 en Puertollano en el ámbito de la refinería de Repsol-Petróleo de esta localidad y las contratas que en ella operaban. Era un órgano paritario de 12 miembros, 6 en representación de los trabajadores de tales contratas y otros 6 en la de las empresas contratistas de la refinería. Los 6 representantes de los trabajadores eran designados de entre los trabajadores de las contratas por los dos sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT, 3 cada uno. Los 6 patronales, de entre las contratas, por parte de la organización local empresarial de Puertollano. En sus funciones y modus operandi se establecía, para abordar y resolver los problemas de Seguridad y Salud de la actividad de las contratas, su funcionamiento autónomo y una reunión periódica con el correspondiente Comité de Seguridad y Salud de la refinería de Repsol-Petróleo.

Se trataba sin duda de una fórmula novedosa, sin ningún precedente en la práctica, en la medida que se aplicaba a un grupo de empresas sin vínculo societario entre ellas, con actividades no siempre relacionadas entre sí, con sólo un contrato de servicios con la empresa principal, la refinería en este caso. La mayoría de ellas del sector del metal, pero pudiendo pertenecer también a otros, al químico en particular. Una estructura paritaria para una actividad que se proyectaba a las condiciones de seguridad y salud de los trabajadores de este variado conjunto empresarial. Para entender que en un acuerdo de 2003, puesto en práctica en 2004, se integrara esta pluralidad de empresas contratistas conviene detenerse en la evolución del tema en la refinería de Puertollano.

Después de años de trabajo sindical en relación con las problemáticas condiciones de trabajo de las contratas (principalmente salariales, de seguridad y de inestabilidad en el empleo), ciertamente desigual en planteamientos e iniciativas, el 8 de noviembre de 1999 se firmó ya un “Acuerdo de Colaboración para la mejora de la Seguridad y de las relaciones laborales en el complejo industrial de Puertollano” por parte de la Consejera de Industria y Turismo de la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha, las principales empresas del Polo Químico de Puertollano (Repsol-Petróleo, Repsol-Química, Elcogás, Encasur, Fertiberia y Eneco), la Federación de empresarios de Puertollano (FEPU) y las Uniones territoriales de los sindicatos CCOO y UGT en la Comunidad. Un acuerdo más largo en su enunciado que en las iniciativas prácticas para su desarrollo.

El 29 de septiembre de 2000 se suscribió, amparado en el anterior, un nuevo acuerdo con vigencia de 3 años y algunos avances en relación con la jornada de trabajo (turnos de 8 horas en lugar de 12), retribuciones (plus de parada) y estabilidad en el empleo, creándose además una Comisión Paritaria de Control y Seguimiento. Este Acuerdo establecía asimismo la creación de un “Comité de Seguridad Intercontratas”. Pero éste no llegó nunca a constituirse.

A pesar de sus limitaciones e incumplimientos, el Acuerdo del año 2000 de Puertollano suponía un paso importante para regular las condiciones de trabajo en los complejos entramados empresariales de los Polos Químicos, y fue referencia para otros acuerdos de Repsol con los sindicatos CCOO y UGT, que fueron cerrándose en Bilbao, Tarragona, Coruña y Cartagena hasta 2002.

En marzo de 2003 se abordó en Puertollano la negociación del nuevo acuerdo que debía sustituir al del 2000, poniéndose de manifiesto en los meses siguientes la escasa voluntad por parte de Repsol y las demás grandes empresas del Polo, así como de las contratas que allí operaban, de abordar los problemas planteados por los sindicatos. La negociación se prolongaba sin avances cuando el 14 de agosto se produjo el terrible accidente antes mencionado en la refinería de Repsol-Petróleo, en el que fallecieron 9 trabajadores, todos de las contratas. Un momento en el que mayor era el número de trabajadores de contratas operaban en las instalaciones de refino. La tragedia sacudió tanto la sensibilidad sindical como la opinión pública e incidió inevitablemente en la negociación aún abierta.

Tras un primer paro total de los trabajadores de la refinería y de las contratas, se inició una dura y prolongada movilización de estos últimos, con una desigual coordinación y solidaridad desde los trabajadores de la refinería, planteándose todas las cuestiones pendientes, aunque con un particular acento en las de seguridad y en las económicas.

A lo largo de septiembre y octubre de 2003 se produjeron 6 días de huelga de los trabajadores de las contratas, con un muy alto seguimiento, para iniciarse el 13 de ese mes una “huelga indefinida” que se prolongó hasta el 19. Hubo acciones solidarias de los trabajadores de la refinería, a la vez que tensiones entre éstos y los de las contratas, así como entre una “plataforma sindical” de éstos y los sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT, de la refinería. Por parte de ambas confederaciones sindicales intervinieron tanto las estructuras de fábrica (secciones sindicales y comité de empresa) como las sectoriales (las Federaciones de la química y del metal) y las territoriales (las Uniones Regionales de Castilla-La Mancha). Junto a la acción sindical se desarrollaron manifestaciones de mujeres y estudiantes, cortes de carreteras, cargas policiales, … Todo ello culminó en un acuerdo firmado por los sindicatos con la organización de los empresarios de Puertollano avalada por Repsol.

El acuerdo suscrito recogía una parte importante de las reivindicaciones de los trabajadores de las contratas, entre ellas la creación del “Comité de Seguridad y Salud Intercontratas”, a la vez que abordaba problemas planteados desde hacía tiempo. Se trataba de cuestiones que habían dado lugar a acuerdos parciales en algún momento, pero que seguían sin establecer una clara ordenación de las relaciones laborales de las contratas, concretamente en relación con la estabilidad del empleo (a través de la sucesión de las diversas empresas contratistas), las específicas cuestiones de seguridad (planes de emergencia y evacuación), las retribuciones (pluses de parada), la formación (particularmente en materia de seguridad), el tiempo de trabajo (su duración y el sistema de turnos), junto con otros aspectos concretos de los sistemas de trabajo como las áreas de descanso y aseo. Materias todas ellas que fueron objeto de nuevas negociaciones y acuerdos en los años posteriores en el Comité de Seguridad y Salud entonces creado, a través de reuniones específicas de éste o de reuniones conjuntas con el Comité de Seguridad y Salud de las empresas principales del Polo Químico de Puertollano, Repsol-Petróleo y Repsol-Química.

Tiempo después, fue el III Acuerdo Marco del grupo Repsol el que en 2006 estableció en su art. 34.2 la constitución de los Comités de Seguridad y Salud Intercontratas en las empresas del Grupo. Y al año siguiente el Convenio General de la Industria Química, en su XV negociación, lo hizo en su artículo 66.6.2.

En el ámbito del Grupo Repsol esta disposición convencional ha tenido una, desigual en el tiempo, pero generalizada aplicación. Menor ha sido su utilización en la industria química, tanto por parte de las estructuras sindicales responsables de los polos químicos, como de las secciones sindicales y comités de las grandes fábricas de la industria química, multinacionales con importante presencia sindical la mayoría. Probablemente el Polo Químico de Tarragona haya sido en el que mayor y mejor aplicación  ha tenido. En ambos supuestos siempre ha demostrado su utilidad, tanto para resolver problemas concretos y mejorar las condiciones de trabajo de las contratas (en seguridad, pero también en ordenación del tiempo de trabajo y en las retribuciones), como para avanzar en la sindicalización en éstas.

Luego la denominación “intercontratas” se ha aplicado a diversas iniciativas, esencialmente sindicales, relativas a cuestiones de organización del trabajo, particularmente de seguridad, en empresas con una importante presencia de contratas en sus actividades.


2.- Una experiencia de evidente interés, con una proyección mucho más amplia que la Seguridad y Salud y los específicos Comités Intercontratas

Es evidente el interés de esta experiencia desde la perspectiva de la acción sindical y de la negociación colectiva para la prevención de riesgos laborales, para la defensa de la salud y seguridad en los centros de trabajo. De la seguridad como problema prioritario en muchas estructuras industriales, más en las contratas que desempeñan una específica función de mayor riesgo. Pero es evidente también, y aquí interesa destacarlo, que esta experiencia tiene una proyección que va mucha más allá de las contratas y subcontratas de las grandes empresas y de los polos industriales.

Desde el primer momento se comprendió que la problemática que se plantea en las contratas no se integraba plenamente en la normativa laboral, legal y convencional, tampoco en la práctica sindical habitual, que se planteaba una inevitable tensión como consecuencia de la  heterogeneidad de su tratamiento como consecuencia de la diversidad de las sociedades implicadas así como de las cuestiones contratadas por la empresa principal, en general una gran empresa de un sector de la producción distinto al de muchas de las empresas contratistas.

Cada uno de los problemas planteados tiene ciertamente un posible tratamiento tanto en la legislación como en la práctica sindical, pero su interrelación y su más adecuado tratamiento en el entramado de la empresa principal y sus contratas y subcontratas no resulta tan evidente.

La solución a esta problemática tiene un evidente interés para su consideración en relación con esta específica estructura empresarial, la de las grandes empresas y su red de contratas y subcontratas. Pero también para las redes empresariales que se desarrollan en un ámbito mucho más amplio y en crecimiento en este  momento. Interés que incluso que va más allá aún si se considera de forma específica y en sí mismo el mundo de la pequeña y mediana empresa. Esta mayor dimensión es precisamente lo que me interesa destacar en estas notas a partir de una nueva aproximación a la experiencia surgida en Puertollano en 2003-2004.
   

2.1. Creación, composición y funcionamiento de los Comités de Seguridad Intercontratas

El primer problema que se planteaba es cómo se constituye un órgano conjunto, común, en torno a un problema conjunto, pero que afecta a trabajadores de distintas empresas, con actividades y régimen laboral distintos, en ocasiones de también distintos sectores de la producción, esencialmente de metal, químicas y construcción. Es evidente que el Estatuto de los Trabajadores no daba una respuesta concreta, mientras que la Ley de Prevención de Riesgos Laborales sólo abordaba hasta ese momento, el del accidente mortal de Puertollano de agosto de 2003, la “coordinación” de las responsabilidades e iniciativas empresariales, sin referencia alguna a la intervención de los trabajadores, la unitaria y la sindical, que quedaba  de hecho relegada a una función subordinada a la empresarial.

La tensión provocada por el terrible accidente mortal, la movilización de los trabajadores de las contratas, el apoyo de los trabajadores de Repsol-Petróleo y la intervención orgánica sindical, hicieron posible una fórmula original que establecía nuevas formas de representación, y de relación entre las formas unitaria y sindical de representación, dando lugar a los “Comités de Seguridad Intercontratas”.

La fórmula resultó sencilla: correspondía a las Federaciones sindicales del sector (“las Federaciones Sindicales más representativas de los trabajadores de dichas empresas”, las del metal mayoritariamente, se dice en el acuerdo) la designación de los 6 representantes de los trabajadores. Se especificada que tal designación debía producirse de entre los delegados de prevención de las diversas empresas contratistas, es decir de entre los procedentes de la elección directa, unitaria, por parte de los trabajadores de las diversas empresas contratistas. La misma fórmula se trasladó luego al Acuerdo Marco de Repsol y al Convenio General de la Industria Química, debido, en parte al menos, a una misma iniciativa sindical en tales frentes, FITEQA-CCOO en aquel momento.

Una sencilla fórmula que merece sin embargo mayor atención y suscita múltiples comentarios:

Las Federaciones Sindicales industriales asumían así una representación directa de trabajadores de empresas diversas, no siempre integrables en una misma actividad (acentuado por la fragmentación societaria empresarial al uso), con posibles dificultades para elegir a delegados o comités de empresa y a delegados de prevención, pero una elección estimulada en cada una de las contratas por el mismo acuerdo. Más allá de esta intervención e iniciativa sindical, de representación y dirección global, para dar respuesta positiva a dificultades formales, me interesa destacar que la participación sindical federal puede resolver un problema de fondo: cómo dar respuesta a posibles intereses contradictorios de las diversas unidades de trabajo integradas en un complejo proceso de producción o servicios. Digo puede, y está por ver si sabe y cómo, pues esto también tiene que aprenderse desde la propia experiencia de la actividad sindical. A veces hemos comprobado la evidente dificultad que ello supone (véase, entre otros ejemplos, el de Coca Cola).


2.2.- Materias que se abordan desde estos “Comités Intercontratas”, afirmados como de seguridad

La denominación “de seguridad” de estos órganos sindicales obedece a su origen, a la incidencia fundamental y prioridad de los temas de seguridad particularmente vinculados a tan trágicos accidentes de trabajo. Pero pronto se desbordó esta aparente limitación. Por un posible y positivo oportunismo, más de iniciativa sindical que empresarial. Pero también por la interrelación de los temas de seguridad y salud con todo lo relativo a las condiciones de trabajo, también con los salarios, con la política retributiva en cantidad y conceptos.

Así lo hemos visto en las actas de los acuerdos suscritos por estos comités paritarios, de los sindicatos con la contraparte empresarial que los integraban, abordando los temas fundamentales de la negociación colectiva, suscribiendo acuerdos de eficacia general, de hecho efectivos convenios colectivos.


2.3.- Qué representación y cómo se articula

A destacar en todo ello la naturaleza de los interlocutores intervinientes en las negociaciones y suscriptores de los acuerdos.

Por una parte el ya mencionado “social”, es decir las federaciones sindicales sectoriales, que en ocasiones aparecieron actuando conjuntamente y otras asumiendo cada una específica y directa representación, las de metal y químicas esencialmente, expresando de una u otra forma las diversas perspectivas desde las que se podía abordar esta problemática, de forma diferenciada o conjunta. Hoy puede considerarse superada esta diferenciación  sindical sectorial ya que en los sindicatos mayoritarios ambos sectores, desde diferente denominación, se encuentran integrados en las federaciones “de industria”.

Por otra, tampoco ha sido siempre la misma la representación “económica”, expresando una también particular complejidad empresarial. En este caso las fórmulas han sido más variadas. Desde la patronal del metal (por entender que de tal naturaleza eran la mayoría de las contratas), como se ha dado en el polo de Gibraltar, hasta las uniones empresariales territoriales y locales, como en el caso de Puertollano, hasta los colectivos de empresas contratistas, como en el Polo Químico de Tarragona, o, también en éste, cada una de las grandes multinacionales, en general químicas, así como un conjunto de éstas, o una combinación mixta de multinacionales y contratistas.

Esta forma de representación sindical, federal sectorial, de un determinado y limitado conjunto de empresas, con alguna característica en común, se suma así a algunas otras que ya habían apuntado a la misma solución ante problemas similares. Tal fue el caso de la mayoría de las negociaciones y acuerdos de reconversión industrial en los años 80 y 90 del siglo pasado. En el ámbito de las contratas, en este mes de diciembre de 2017 se ha recuperado esta fórmula de nuevo en Puertollano, con un nuevo acuerdo de Repsol-Petróleo con las Federaciones industriales de CCOO y UGT para establecer condiciones de trabajo, esencialmente de retribuciones, jornada, salud y seguridad laboral, de las contratas en relación con la parada técnica programada.

  
3.- Su proyección a la realidad actual

Esta experiencia apunta a cuestiones presentes en las relaciones laborales no encuadradas de forma expresa en las estructuras actuales, tanto desde la perspectiva organizativa de los interlocutores sociales como de la regulación de las relaciones laborales y en ámbitos no necesariamente limitados a convenios sectoriales estatales, autonómicos o provinciales, sino definidos por características determinadas a concretar en el acuerdo por los propios interlocutores sociales. Se trata tanto de formas de representación sindical y empresarial, y también de específicas materias, que no se adecúan a lo expresamente previsto en la vigente legislación laboral, pero que ésta no impide, como de expresión y regulación acordada de concretas condiciones de trabajo.

Aunque es evidente que no se trata de una experiencia única en la creación de fórmulas atípicas, bueno sería tomar nota y examinar la posible aplicación de las experiencias de los “Comités de Seguridad Intercontratas” para abordar algunos problemas. A título de sugerencia, ahí van algunos:

Uno de los ámbitos a considerar son las pymes. Organizar sindicalmente a las pequeñas y medianas empresas ha sido siempre un problema importante, porque importante es el volumen de empleo que representan e importante poder contar o no con ellas para la acción sindical, para la negociación y aplicación  de los convenios sectoriales, para impedir su desenganche de éstos mediante la aplicación de la reforma del PP con aparentes “convenios colectivos de empresa”. También para impedir una cierta competencia desleal entre empresas.

De vez en cuando se ha planteado la idea de una representación de las pymes mediante la elección en ámbitos unitarios como podrían ser los polígonos industriales, lo que podría desarrollarse tomado el conjunto de éstos, en cuyo caso la dirección sindical correspondería a las uniones sindicales territoriales, o sectorialmente, en este caso serían las correspondientes federaciones sindicales del sector. Esta última posibilidad tendría particular interés en los polígonos con una mayoría sectorial de actividad. Teniendo en cuenta que los problemas de seguridad tienen elementos en común en estos ámbitos, nada debería impedir organizar comités de polígono o polo en estos polos industriales, salvo la falta de voluntad empresarial o sindical. La voluntad sindical debería ser fácil de conseguir; la superación de la reticencia empresarial podría necesitar del empujón de la acción sindical, es decir de un trabajo sindical previo en el ámbito territorial y sectorial correspondiente. 

Otro ámbito en el que podría plantearse es el de las redes de empresas, con el problema añadido de cómo se definen éstas. En todo caso de la interrelación de los procesos de producción y/o de servicios derivan sin duda problemas de seguridad, y probablemente de salud laboral, estrechamente interrelacionados como consecuencia del propio entramado empresarial, con mayor o menor coincidencia de espacio material. De tal interrelación resultan necesarias respuestas coordinadas empresarialmente y también sindicalmente. Y podría no haber demasiada distancia desde la respuesta coordinada a tal problemática a la constitución de órganos sindicales o paritarios interempresas para abordarla. En este caso la responsable de la iniciativa debería ser la federación sindical del sector hegemónico en la red (las actuales federaciones “de industria” o “de servicios” seguramente), para discutirla con la estructura empresarial de la red si la hubiera, o con la empresa hegemónica en la misma.

Quiero subrayar que estas propuestas apuntan a formas de representación abiertas a la participación de todos los trabajadores, es decir sindicados y no sindicados, aunque podrían también ser específicamente sindicales, particularmente en una primera etapa. Su desarrollo debería proceder de un convenio colectivo del ámbito que se proponga, de un acuerdo en el mismo, complementario o en desarrollo de un convenio de ámbito superior. Su creación a partir de un “convenio colectivo” tendría además el interés de establecer el protagonismo sindical, los firmantes del convenio, en el origen de esta forma de intervención, fomentando así la directa ligazón de ambas expresiones de organización de los trabajadores.

Para responder a las posibles objeciones a estas formas de organización o representación sólo quisiera recordar que el art. 61 del Estatuto de los Trabajadores, primero del capítulo que establece solamente las de los “delegados de personal” y “comités de empresa”, los prologa no sin antes añadir “sin perjuicio de otras formas de participación”. Desarrollo convencional que podría además contribuir a que se incorporaran disposiciones en esta misma línea en el propio Estatuto de los Trabajadores para consolidar y extender tal práctica.

No era mi intención, al iniciar estas notas sobre la experiencia de los “Comités de Seguridad Intercontratas”, terminarlas con una propuesta formal, pero me ha parecido de interés plantearlo como sugerencia ante problemas reales de cierta importancia. Me conformaría si ha provocado cierta reflexión sobre el tema.
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