martes, 7 de marzo de 2017

La Acción Sindical Global: compleja y difícil, pero posible. Y muy necesaria

A raíz de mi  Despedida a medias la publicación Estudios y Cultura de la Fundación 1º de Mayo de CCOO me pidió un artículo sobre la Acción Sindical Internacional. 

Éstas son las notas que he mandado:


El triunfo de Trump, el Brexit, la xenofobia frente a refugiados y migraciones, los y las Le Pen en Francia y otros países, deberían servir para hacer más consciente una exigencia al sindicalismo que considero ya antigua: la de entender la progresiva incidencia de la problemática supranacional en el devenir de cada país y en sus condiciones de vida y de trabajo, y, por ello, la necesidad de incorporar a la acción sindical diaria su componente transnacional, global. Al finalizar mi etapa de activa y sindicalmente organizada intervención en la acción sindical internacional, se me ha sugerido, y me parece de interés, aportar algunas consideraciones derivadas de mi experiencia al respecto, es decir desde los inicios de este Siglo XXI. 

Llevábamos años de secretarías de “política internacional” en las estructuras sindicales, con una regular práctica de asistencia a congresos y relaciones bilaterales, un poco como “ministerios de asuntos exteriores”, actividad necesaria pero insuficiente. Y fue en estos años de finales e inicios de siglo que en FITEQA y en la Confederación empezamos a denominar tales secretarías como de “Acción Sindical Internacional”.

Considerábamos que la globalización tiene una directa incidencia en las condiciones de trabajo de cada rincón del planeta, lo que por otra parte parece ser asumido de forma generalizada, sobre todo para señalar los evidentes problemas que nos plantea. Pero menos generalizada está la comprensión (y a partir de ella la asunción) de que la acción sindical de este mismo rincón debe tener una clara componente global, supranacional. Asumiéndolo, pretendíamos que lo de “acción sindical” no constituyera solamente una nueva denominación y  que esta “acción sindical internacional” no fuera solamente un cometido de las personas responsables de esas secretarías.

Una pregunta se impone: ¿cómo hacer acción sindical “internacional”, “global”, desde un centro de trabajo de cualquier rincón de nuestro país? ¿cómo incidir en las condiciones de trabajo de otras personas que trabajan a miles y miles de kilómetros? E incluso: ¿por qué tenemos que hacerlo?, ¿ganamos algo con ello? Preguntas que necesitan respuesta. Y alguna creo que nuestra experiencia aporta.

En estos años hemos ciertamente comprobado la dificultad por integrar en la acción sindical diaria la defensa del trabajo decente en el mundo; para desarrollar en el 7 de octubre (nada menos que la “jornada de acción sindical mundial por el trabajo decente”) una efectiva movilización en y desde los centros de trabajo, partiendo de la comprensión de cuánto interesa a los trabajadores del Norte el avance de derechos en el Sur, y proyectar al ámbito mundial lo que sí se entiende ya en la empresa, e incluso en el país, como es la necesidad que tiene la vanguardia de no quedar aislada. Y, por ello, la necesidad que tenemos todos de que la globalización económica suponga la globalización de los derechos. Una cuestión en la que conviene profundizar cuando empieza a aparecer una antiglobalización reaccionaria a la que me refería al inicio de estas notas.

A la vez que el progresivo conocimiento de los problemas de las trabajadoras y los trabajadores del mundo, de las importantes violaciones de los derechos básicos del trabajo, se ha producido la irrupción en la literatura y en las preocupaciones sociales de lo que se denominó “Responsabilidad Social de las empresas”, derivado esencialmente de la acción de algunas ONGs, con una confusa y contradictoria incidencia desde el sindicalismo, sobre todo en una primera etapa. Estábamos más preocupados por denunciar su evidente componente de marketing empresarial, incluso los intentos de llevar al espacio de su acción unilateral materias que lo eran de la negociación colectiva, que de intervenir en la necesaria batalla por el “trabajo decente” en el mundo. Una legítima preocupación y desconfianza sindical que ocultaban la incomprensión de hasta qué punto interesaba a la clase obrera del Norte la solidaridad con las trabajadoras y trabajadores del Sur, con la clase trabajadora de los países emergentes hasta los que se extendían las cadenas de producción y la subcontratación (sucesivas subcontrataciones que llegan hasta el trabajo a domicilio y la economía informal) de las multinacionales cuyas cabeceras se sitúan en su inmensa mayoría en el Norte geográfico y social. Para no quedar aislados, para reequilibrar el mundo, por solidaridad.

Si siempre es necesaria la acción sindical estimulando, y acompañando, la intervención de instancias jurisdiccionales y la creación de normas por parte del poder legislativo, más lo ha de ser ante la actual inexistencia de un ordenamiento jurídico internacional eficaz. Instancias internacionales que deberían resultar eficaces ante la progresiva globalización, ante lo que supone que las empresas multinacionales integren en sus cadenas de valor a aproximadamente la mitad de la clase trabajadora mundial según estimaciones de la CSI.

Como respuesta a tales preocupaciones, desde FITEQA-CCOO inicialmente, desde CCOO-Industria después, nos orientamos a intervenir sindicalmente en la política y práctica de la Responsabilidad Social empresarial (RSE o RSC). Algo habíamos hecho ya antes en relación con cuestiones medioambientales, incorporando además algunos aspectos del “Responsible Care” al Convenio General de la Industria Química, y entendimos como prioritaria la acción en la industria del textil-confección en la que era más intenso el proceso de internacionalización productiva, más complejas las cadenas de subcontratación y más acusado el deterioro de las condiciones de trabajo. Como primera estrategia sindical nos planteamos que los compromisos empresariales de Responsabilidad Social, aunque todos unilaterales en aquel momento, eran socialmente exigibles, y nos dirigimos a todas las grandes marcas españolas de la industria del vestido, prioritariamente a Inditex como primera española y primera mundial.

Desde 2002 hasta 2007 abordamos diversos problemas que surgieron en la aplicación del unilateral Código de Conducta de Inditex en su cadena de producción, concretamente en Marruecos, Bangladesh, Portugal, Turquía, Camboya, Perú y China, con algunos casos emblemáticos, como fueron los de las fábricas de Topy Top (Perú) y River Rich (Camboya) en defensa de la libertad sindical, y el de Spectrum (Bangladesh) en defensa de la seguridad y la vida en el trabajo y la indemnización a las víctimas de las catástrofes industriales. En octubre de 2007 firmamos el Acuerdo Marco Internacional con Inditex, el primero en la industria mundial del vestido, estableciendo ya derechos de intervención sindical en la aplicación de la política empresarial de RSC.

Seguimos trabajando en el que fue durante años el único Acuerdo Marco en esta industria y que se ha convertido en referencia global, sindical y también empresarial, para esta cuestión. Extendimos la intervención sindical, nuestra en nombre de la internacional y de los sindicatos locales, a otros países además de los anteriormente citados, concretamente a Argentina, Brasil, Túnez, India y Vietnam, con visita a fábricas, reuniones con trabajadores y sindicatos, con empresarios y organizaciones patronales y con ONGs que operaban en tales países. Con programas de formación sindical que incorporaban un sistema de elección en las fábricas de quienes acudirían al mismo. Establecimos una relación regular de trabajo en los principales países de la cadena entre los sindicatos locales y la delegación de Inditex en el mismo, para pasar de la espera de problemas y denunciarlos instando su solución, a una intervención permanente orientada a evitarlos, a asumir una concreta corresponsabilidad sindical en la aplicación y seguimiento de las normas fundamentales del trabajo en la cadena de producción de Inditex. La acción en estos países la plasmamos en informes de “aproximación sindical” a tal realidad y experiencia. Todo ello para renovar en 2014 el Acuerdo Marco que hemos ya denominado “Global”.

El texto firmado en 2014 incorpora diversos protocolos que fuimos firmando desde 2007 para concretar derechos cuya necesidad resultaba del propio trabajo sindical, como el conocimiento detallado de las fábricas que integran la cadena de suministro en el mundo y el derecho de acceso a todas ellas por parte de los sindicatos de cada país donde se extiende esta producción. Estamos hablando de unas 6.000 fábricas y talleres en 47 países, con más de 1,5 millones de trabajadores, en los que se producen los más de 1.000 millones de unidades de vestido y calzado que Inditex comercializa cada año.

Un Acuerdo Marco que ya en 2015 ha dejado de ser el único y ha resultado acompañado por el de otra gran multinacional, la sueca H&M, y en 2016 por el de la alemana Tchibo. En estos momentos están abiertas vías de interlocución, y algunas negociaciones, para posibles nuevos Acuerdos Marco con las también españolas MANGO (con preacuerdo ya), EL CORTE INGLÉS y CORTEFIEL, con la japonesa MIZUNO, la británica NEXT, la alemano-belga C&A y la irlandesa PRIMARK. Se echan en falta iniciativas sindicales similares en relación con las grandes marcas estadounidenses (GAP, NIKE, WALMART, …), italianas (BENETTON, ARMANI, GUCCI, PRADA, …), y otras.

Desde CCOO-Industria se ha intervenido también en los ámbitos de multinacionales del metal y la química, con la importante dificultad de que sus cabeceras están mayoritariamente en otros países, con acuerdos que muchas veces excluyen de hecho de su aplicación las actividades subcontratadas, aunque sea en éstas donde se plantean los mayores problemas. Tenemos ya en estos sectores una multinacional de cabecera española, GAMESA, que firmó recientemente un Acuerdo Marco que empieza a dar los primeros pasos.

Otro frente de acción en el que hemos intervenido es el de los derechos de los pueblos indígenas en las zonas de explotación de las industrias extractivas, con una experiencia concreta en relación con las de petróleo y gas de Repsol en las selvas latinoamericanas. Perú, Colombia, Bolivia y Ecuador han sido los países en los que he tenido ocasión de aproximarme a esta cuestión, con la referencia del Convenio 169 de la OIT que establece el derecho de las comunidades indígenas a la “consulta previa” a las labores de exploración y explotación de los recursos naturales. La irrupción de la civilización “moderna”, representada muchas veces por las avanzadillas del alcoholismo, las drogas y la prostitución, plantea complejos problemas cuya respuesta, a través de interesantes iniciativas definidas como “planes de vida”, encuentra serias dificultades para su desarrollo también como consecuencia de los problemas de las comunidades indígenas para articularse como “pueblo indígena” y poder impulsar iniciativas coherentes con suficiente fuerza social, así como por su tampoco fácil interrelación con el sindicalismo y otros movimientos sociales de sus propios países.  

Uno de los frentes en la necesaria acción sindical global se plantea en relación con el comercio mundial, en la exigencia de que los productos objeto del mismo ofrezcan garantías sociales y medioambientales. Y también en relación con el dumping comercial. En 2016 y también en este 2017 se ha producido una movilización sindical denunciando un posible dumping en la venta del acero chino. Problemas similares se suscitaron en los últimos años en relación con las bolsas de plástico vietnamitas y con productos minerales rusos, poniendo de manifiesto que el comercio mundial puede producir intereses parcialmente contrapuestos de los trabajadores de los países compradores y de los de los productores. Corresponde a todos ser conscientes de tal contradicción para no tomar decisiones sin antes contactar con el sindicalismo de la “otra parte”. Las instancias sindicales supranacionales deberían abordarlo con objetivos de mediación partiendo de los intereses sindicales comunes de ámbito global.


Quisiera terminar estas notas, una vez afirmado el interés solidario del sindicalismo del Norte, subrayando la responsabilidad sindical tanto de las estructuras sindicales supranacionales  como de las cabeceras de las multinacionales. Junto con la necesidad y las evidentes posibilidades de acción e intervención sindical desde ese Norte (para lo que alguna muestra de sus posibilidades e interés mi experiencia apunta) cabe señalar los enormes vacíos de iniciativa que en este ámbito aún se detectan. 

viernes, 3 de marzo de 2017

Sindicalismo y medidas antidumping

Las medidas antidumpig son frecuentes en el comercio mundial. En los últimos años algunas de las iniciativas al respecto con mayor eco han sido las tomadas frente al acero chino (también al ruso). No han sido las únicas. Desde EEUU se siguen planteando en relación con las bolsas de plástico fabricadas en Vietnam. No me consta sin embargo que se estén aplicando en relación con las exportaciones subvencionadas del algodón estadounidense (que según los compañeros peruanos hundió el cultivo del algodón y la industria textil de su país).

Ahora son los sindicatos australianos los que se pronuncian de nuevo sobre las exportaciones chinas de acero (http://www.industriall-union.org/es/la-australian-workers-union-llama-a-la-accion-sobre-el-acero-chino). Hace poco se realizó en Bruselas una manifestación sindical en el mismo sentido (http://www.industriall-union.org/es/15000-trabajadores-as-siderurgicos-marchan-para-salvar-el-acero-en-europa).

No estoy en condiciones de tener una opinión clara sobre si existe o no tal dumping y sus entrañas. Es probable que sí exista, como es segura la incidencia de numerosos factores en los precios de los productos objeto del comercio mundial. Unos apuntan a la venta por debajo del precio de coste, otros a que tales precios de coste son resultado de la violación de los derechos fundamentales del trabajo de los trabajadores que los producen.

En todo caso, las medidas que afectan al comercio mundial tienen siempre repercusión sobre las condiciones de empleo y de trabajo de los trabajadores del país productor, y también de los del comprador. Así se justifican los aludidos planteamientos sindicales, incluso contrapuestos, pues evidentemente pueden apuntar a intereses contradictorios de los trabajadores de los dos polos de la relación comercial.

Por ello, cada vez que tengo noticias de planteamientos sindicales de apoyo a medidas antidumping, me pregunto si antes de tomarlos se ha hecho el esfuerzo de contactar con los sindicatos del país productor para analizar el tema y conocer los específicos intereses y derechos de los trabajadores afectados. Esta pregunta va dirigida a los que apoyan las medidas antidumping, pero también y sobre todo a las instancias sindicales supranacionales que tienen la responsabilidad de actuar en función de intereses globales y solidarios de los trabajadores de un ámbito superior al nacional y, cuando existen intereses puntuales contrapuestos, intentar mediar desde la perspectiva de los intereses comunes.

Me consta que en alguna ocasión los sindicatos rusos y vietnamitas han planteado la cuestión cuando se han sentido afectados.


Más allá del apoyo a las posiciones sindicales del país comprador (excepto en el del algodón antes mencionado), no he tenido conocimiento de ninguna iniciativa sindical supranacional intentando asumir intereses sindicales más globales. 

Tampoco en los casos recientes que han suscitado esta nota.   

viernes, 24 de febrero de 2017

El sindicalismo europeo puede responder. Debe responder



"Europa está cambiando, ¿pero hacia dónde?"

Con este título el político y economista portugués Fernando Louça abre un debate en "Espacio Público".

Su ponencia se encuentra en : Francisco Louça abre el debate

Un debate al que he aportado algunas reflexiones con el título que encabeza esta entrada de mi blog y cuyo contenido íntegro es:



Comparto prácticamente todas las consideraciones de Francisco Louça en su trabajo “Europa está cambiando” que encabeza este debate. También las de Rafael Poch en su “Adiós, Unión Europea” (http://blogs.lavanguardia.com/paris-poch/2017/02/01/adios-union-europea-42041). Ambos pueden parecer demasiado pesimistas, apocalípticos casi, pero probablemente aciertan en su mensaje de crítica y alerta. Menos comparto las líneas de avance apuntadas cuando Louça propone “abandonar el euro”, con lo que supone de deconstrucción europea, y Poch ya entona el “adiós” a Europa.

En ambos me falta una mayor reflexión sobre la necesaria iniciativa social para responder a los presentes desafíos. Es fácil coincidir con Francisco Louça cuando señala la necesidad de “la recuperación de la iniciativa de los movimientos populares”, aunque parece que ello lo atribuye exclusivamente al acierto de “las izquierdas” que “deben protagonizar la alternativa”. Creo que efectivamente constituye una condición, pero no suficiente. De forma autónoma los movimientos sociales, el sindicalismo en particular, deben hacer pesar sus propuestas y su acción, contribuyendo además con ello a la inteligencia de la política. A pesar de la profunda crisis que vive hoy, también, el sindicalismo constituye, aún, una de las formas sociales organizadas con posibilidades de eficaz y positiva incidencia en el devenir colectivo. A ello debe contribuir.

Pero para construir el futuro, sus propuestas al respecto, considero hoy imprescindible que el movimiento sindical realice una profunda reflexión autocrítica de su papel en la última etapa. Una amplia reflexión colectiva conjuntamente con el espacio social que pretende representar y organizar, es decir con los colectivos que integran la clase trabajadora.

Con voluntad de contribuir a esta reflexión aporto algunas notas de recordatorio, empezando por el final para ir hacia atrás. Son sólo síntomas, podrían ser anécdotas, pero pueden ser, creo que son, significativos: 

·        En la reunión de los días 14 y 15 de diciembre de 2016 del Comité Ejecutivo (CE) de la Confederación Europea de Sindicatos (CES), Luca Visentini, su actual Secretario General, afirmó “Los sindicatos están para negociar, para movilizar ya están las ONGs”, manifestando una profunda ignorancia, difícilmente aceptable en el Secretario General, de la estrecha relación entre negociación y movilización de los movimientos sociales.
·        Las delegaciones sindicales europeas que asistían en Sao Paulo al 3er Congreso de la Confederación Sindical de las Américas (CSA-CSI), celebrado del 25 al 26 de abril de 2016, se reunieron para examinar la propuesta del CE de la CES de realizar en mayo en Berlín una masiva manifestación sindical europea contra la política de la Unión Europea sobre los refugiados. Los sindicatos alemanes manifestaron que “la situación actual de Alemania no permite esa acción”. Los sindicatos italianos propusieron entonces una movilización en la frontera entre Italia y Austria, uno de los escenarios de tal política europea, a lo que los sindicatos austríacos indicaron que “se oponen frontalmente a cualquier acción en esta zona”. La conclusión en Sao Paulo fue que la única posibilidad era “estar pendientes de que los sindicatos italianos acepten el reto de una manifestación masiva en Roma a finales de junio”.  Pero de ello ya no se volvió a hablar, parece que no aceptaron el reto.
·   En enero de 2009 se produjeron importantes huelgas, “salvajes” inicialmente y apoyadas luego por los sindicatos británicos, en la refinería de Lindsey contra el intento de contratar a trabajadores italianos y portugueses, cuyo contenido podría resumirse en el slogan acuñado al respecto por el primer ministro Gordon Brown: “empleos británicos para los trabajadores británicos”. El debate sobre el tema en el CE de la EMCEF (la entonces Federación Sindical europea de la Química, la Energía y la Minería) sólo se tradujo en el mayoritario rechazo de una propuesta de moción solidaria con aquellos huelguistas presentada por los sindicatos británicos.
·        En los Congresos de la CES de Sevilla (2007) y Atenas (2011) se planteó una cuestión capital para el sindicalismo, también el europeo, la negociación colectiva en su ámbito. Y, como punto no secundario, el de un posible salario mínimo europeo (téngase en cuenta que en 2016 el SMIG de un país europeo, Bulgaria, era de 210 €uros mensuales, inferior al de China). No fue posible ni siquiera el acuerdo de avanzar en la discusión de una posible plataforma reivindicativa europea común por la oposición de algunos sindicatos, los nórdicos en particular. Y seguimos igual.
·    Desde 2008 el “7 de octubre” es, nada menos,”Jornada mundial por el trabajo decente”. En Europa, y no en todos los países, sólo hemos sido capaces de impulsar “jornadas” simbólicas en torno a los problemas del “trabajo decente” en el propio país, nunca con un claro planteamiento de que el eje debía ser el trabajo decente “en el mundo”, partiendo para ello de las numerosas multinacionales de cabecera europea cuyas cadenas de producción llegan a todos los confines del globo y considerando la defensa de los derechos fundamentales del trabajo hasta el último eslabón de las cadenas de subcontratación no sólo como “solidaridad”, sino como interés sindical propio europeo.
·      A lo largo de la crisis se han desarrollado en Europa movimientos huelguísticos en bastantes países contra las políticas económicas de los respectivos gobiernos y patronales. Bastantes Huelgas Generales, donde más en Grecia, con reiterada denuncia de las imposiciones austericidas de la Unión Europea. Pero ninguna huelga general europea, y ninguna en Alemania. No se analizaron luego la evolución de tales huelgas en sus contenidos, formas y participantes, tampoco sus resultados, su concreta incidencia en cada país y en la Unión Europea.  

En mi opinión, la incapacidad sindical de lograr una respuesta eficaz, es decir con traducción en las condiciones de vida y de trabajo, arranca de la primera y única respuesta sindical “oficial” a la crisis, que podría resumirse en el slogan de la CES por boca del entonces su Secretario General, John  Monks: “¡no a la austeridad!”, “¡no al capitalismo casino!”. 

Dos “no” sin ningún “sí”, sin propuestas. Sin asumir que la crisis era cierta, aunque la “culpa” no era ciertamente de los trabajadores. Sin entender que el análisis y la respuesta no deben ser de orden moral, sino resultar de los intereses colectivos contrapuestos, lo que exigía abordarla discutiendo medidas concretas, negociando qué austeridad, dónde y cuándo, con qué contrapartidas, con qué controles, … Esto es lo que en la práctica hicieron bastantes de los colectivos sindicales más fuertes en sus centros de trabajo, pero sin traducción en propuestas sindicales en ámbitos más amplios. Una respuesta que debiera haber incluido movilizaciones conscientemente solidarias y de expreso ámbito europeo, lo que ni siquiera se planteó.

A todo ello habría que añadir otra importante carencia del sindicalismo europeo, su incapacidad para desarrollar una activa política en relación con la globalización, particularmente desde los sindicatos de las cabeceras de las multinacionales para impulsar la acción sindical, autónoma y a la vez solidaria, con y en sus cadenas mundiales de producción y distribución, situando como eje de la misma la globalización de los derechos: los derechos de libertad sindical y negociación colectiva, de salario “vital”, de seguridad en el trabajo.

Junto a estos apuntes, sólo unas notas sobre cómo considero que debería abordarse el futuro inmediato. Entiendo que, junto con la necesidad de encontrar respuestas y propuestas de acción sindical colectiva a todos los niveles partiendo de los centros de trabajo, es necesario también recuperar la pérdida de confianza y de credibilidad de los trabajadores en las formas de organización para defender los intereses colectivos, es decir de clase, sindicales. La reconstrucción (refundación, creo que habría que denominarla) de las estructuras de organización y representación de la clase trabajadora a todos los niveles debe ir estrechamente ligada, en los contenidos y en los tiempos, a la elaboración de las reivindicaciones y propuestas, a la movilización, y a la negociación para alcanzar acuerdos, sociales y legislativos, que consoliden lo conseguido.

En este proceso a la acción sindical del día a día, desde el centro de trabajo, debería incorporarse la componente transnacional, global, de los intereses individuales y colectivos, lo que supone entender y traducir que el objetivo del “trabajo decente” en el mundo es del interés inmediato, individual y colectivo, de cada trabajador y cada trabajadora del planeta, del Norte y del Sur. 

Sigo creyendo en la capacidad de respuesta del ser humano, pero también que su eficacia depende del acierto en la orientación de tal respuesta. Por ello es grande la responsabilidad de las instituciones de organización y representación en todos los ámbitos y a todos los niveles. 

miércoles, 22 de febrero de 2017

I finish a stage and another begins - A sort of farewell


Translation of the letter published in: Termino una etapa - Una despedida a medias

Dear Friends,

I am taking the liberty of addressing you as such, although I do not know some of you personally. However, that is how I feel about you after sharing with you (by e-mail, by means of my blog or recently on Facebook, without asking for your permission in the case of some) for quite a while some reflections, information and adventures, based on my trade union work, along with some trade union and political considerations.

I would now like to briefly explain why, after the reports on India, this will be my last direct communication related to this period of my life, which is ending after slightly more than 50 years of trade union work in the labour sector (after participating in university trade unionism during the previous 9 years).
Seven years ago, shortly after my 70th birthday, I retired from an administrative point of view but continued my trade union work linked to organised trade unionism in the Federations of CCOO (FITEQA first, and then Industry), as well as in European and international Trade Union Federations (now IndustriALL European Trade Union and IndustriALL Global Union). But this link is coming to an end. This concludes quite a few years of participation in demands, mobilisations, negotiations, trade union agreements and disagreements, collective agreements and restructurings, of involvement in corporate social responsibility, in global framework agreements and transnational trade union networks.
This has been a trade union experience of extraordinary personal interest that has also, in my opinion, proved useful in promoting collective action to improve living and working conditions in fields ranging from the workplace to the global world. An experience that I have recorded, out of a sense of responsibility, in reports and comments aimed at those who had entrusted me with a certain degree of representation to that end, and at a wide-ranging space of action and opinion interested in such matters. Reports and comments that were also part of my effort to better understand what I was doing.
Below is a brief summary of my social –mainly trade union– work during this time:
·         1957-1961 and 1964-65. Barcelona School of Industrial Engineers (ETSIIB): Course adviser, Secretary of the Faculty Chamber of the SEU (official Spanish student union during Franco’s regime), person in charge of the Culture and Library Committee, being elected for all of this by my fellow students. Co-founder in 1958 of the extra-legal Inter-Faculty Committee of the University of Barcelona (the “Inter,” forerunner of the University of Barcelona’s Democratic Union of Students or SDEUB). I later went back to university, from 1980 to 1984, to study law in this case.
·         1962-1964.- Exile in the German Democratic Republic (GDR, East Germany), to escape arrest from Franco’s police and Coronel Eymar’s Court “to repress communism and freemasonry.” I enjoyed an interesting and frustrating experience of “real socialism” in the GDR.
·         1966-1969. Participation in the Local Workers’ Commission of Barcelona, the Chemistry Workers’ Commission, the Democratic Association of Technicians of Catalonia attached to the CCOO.
·         1969-1975. Franco’s “political-social brigade” issued a warrant for my arrest. I had joined the “Partit Socialista Unificat de Catalunya” (PSUC) in 1958: underground activity involved in its Secretariat, Executive Committee and Barcelona Committee, and the Central Committee of the Spanish Communist Party (PCE). Organisation secretary in Barcelona and the person in charge of the PSUC’s “Core of the workers’ movement”). Person in charge of the communist cell in the SEAT company, political management of labour action in the Besós Power Station, Hispano Olivetti, Maquinista, Baix Llobregat, …
·         1975-1978 and 1980-1982. Albert Fina - Montserrat Avilés Labour Legal Consultancy. Collective Bargaining Consulting: Metal de Barcelona, La Vanguardia, Catalana de Gas, General of the Merchant Navy (with the Free Trade Union of the Merchant Navy –SLMM), …
·         1978-1980. UGT of Catalonia: Technical Committee, Collective Bargaining Consultancy of Metal de Barcelona, Catalana de Gas, …
·         1982-1989. Local Union of CCOO in Baix Llobregat and Metal Federation of CCOO in Catalonia. Metal sector Collective Bargaining Agreements in Barcelona, Motor Ibérica, Roca Radiadores, Unidad Hermética de Sabadell, Condiesel, La Seda de Barcelona, …
·         1989-2016. State Chemical and Textile Federation of CCOO (FITEQA-CCOO), then Industry (CCOO-Industry): Restructuring (provisional downsizing plans and trade union action) of the Spanish Fertiliser Industry and La Seda de Barcelona. Collective Bargaining Agreements and Company Pacts: General of Chemical Industries, of Textile-Clothing and of Perfume Industries, Michelin, Repsol, Firestone, Fertiberia, CEPSA, Carburos Metálicos, BASF, … CSR: Inditex, Repsol, Mango, El Corte Inglés, …, State Council of Corporate Social Responsibility (CERSE). Coordinator of the Global Framework Agreement of FITTVC (then IndustriALL Global Union) with Inditex. This CSR work has taken me to 15 countries in 4 continents, to visit more than 100 factories, speaking with several hundred workers therein, with their representatives and trade unions, seeing and becoming familiar with living and working conditions all over the world as part of trade union action in favour of “decent work.”
This has been a journey with the following key moments: School of Engineers and the “Inter,” the PSUC and PCE (Barcelona and SEAT), and, as part of CCOO, the General Agreements of the Chemistry, Textile and Fertiliser Industries and Michelin, and the Global Framework Agreement with Inditex.
I feel privileged to having been able to carry out and experience this work. Thanks to it I have experienced and learned a lot of trade unionism, I have come into contact with many people from all over the world, with many colleagues in Spanish, European and global trade union organisations, many of whom have become my friends.
Since I believe I still have sufficient working capacity to do so, I have decided to begin a new phase in my life. Now, at the beginning of 2017, I have finished most of the organised trade union work that I have been carrying out in recent years, mainly the coordination of the Global Framework Agreement between the International Trade Union Federation “IndustriALL Global Union” and Inditex, whose full responsibility has been taken over by my friend and colleague Víctor Garrido (vgarrido@industria.ccoo.es). I will continue collaborating with IndustriALL Global Union and CCOO-Industry in preparing and carrying out the events to commemorate this Framework Agreement’s tenth anniversary (in the ILO, in Madrid and in Inditex workplaces in Spain). Such events and the congressional process of CCOO will mark the end of my organised link with CCOO-Industry and IndustriALL Global Union. I will continue both as a member of CCOO and collaborating with the trade union and other groups in any way that they feel I can be useful.
The end of my organised trade union activity will probably lead to a reduction in the publication of notes and reports in my blog (www.iboix.blogspot.es), since it has mainly been based on reports and comments derived from such work[1].
I am moving back to Barcelona in late April. Until the end of my trade union work in mid-2017, I will continue using my trade union e-mail (iboix@industria.ccoo.es), in addition to my personal one both now and in the future: isidor.boix@gmail.com.
My projects, once I finish my direct trade union work in mid-2017, will consist in resuming work on my memoirs (the first part that I published, covering up to 1977, is available at Pasión por el sindicalismo - mis recuerdos, which I plan to finish before the end of 2017. And in preparing a PhD in Law that will be a legal and trade union reflection on globalisation, global trade unionism and corporate social responsibility, which I expect will take me a few years.
And then we will see ...
Very best wishes,

February 2017




[1] Some links in my blog to trade union files are no longer available, due to changes in the trade union website. You can ask me directly for any that you are interested in.

lunes, 20 de febrero de 2017

Termino una etapa e inicio una nueva - Una despedida a medias

Estimados amigos, estimadas amigas,

Permitidme que me dirija así a vosotras y vosotros aunque con algunas y algunos no nos conozcamos personalmente. Pero así os considero después del bastante tiempo a lo largo del cual os he ido haciéndoos partícipes (por mail, desde el blog o recientemente vía facebook, sin que a algunos/as os hubiera pedido permiso) de algunas reflexiones, informaciones y aventuras, derivadas de mi actividad sindical, con algunas consideraciones sindicales y unas pocas políticas.

Quiero ahora explicaros brevemente porque, después de los informes sobre India, ésta será mi última comunicación directa correspondiente a esta etapa de mi vida que termina después de algo más de 50 años de actividad sindical en el mundo del trabajo, con el inicio de mi participación en el sindicalismo universitario 9 años antes.

Hace 7 años, recién celebrado mi 70 aniversario, pasé a la condición de jubilado administrativamente, pero seguí desarrollando la actividad sindical vinculado al sindicalismo organizado en las Federaciones de CCOO (FITEQA primero e Industria después), así como en las Federaciones Sindicales europeas e internacionales (ahora IndustriALL European Trade Union e IndustriALL Global Union). Pero tal vinculación termina ya. Terminan ahora los bastantes años de participación en reivindicaciones, movilizaciones, negociaciones, acuerdos y desacuerdos sindicales, convenios colectivos y reestructuraciones, de intervención en la responsabilidad social empresarial, en acuerdos marco globales y redes sindicales transnacionales.

Ha constituido una experiencia sindical de extraordinario interés personal y creo de cierta utilidad para el impulso de la acción colectiva para mejorar las condiciones de vida y de trabajo en ámbitos que van desde el centro de trabajo al mundo global. Una experiencia de la que he dejado constancia, porque así he entendido que era mi responsabilidad, en informes y comentarios dirigidos a los que para ello alguna representación me habían delegado, así como a un amplio espacio de acción y opinión interesado en estos temas. Informes y comentarios motivados también por el intento por mi parte de entender mejor lo que estaba haciendo.

Un breve resumen de lo esencial de mi actividad social, esencialmente sindical, de estos años es:

·   1957-1961 y 1964-65. Escuela de Ingenieros Industriales de Barcelona (ETSIIB): Consejero de curso, Secretario de la Cámara de Facultad del SEU (Sindicato oficial estudiantil de la España de Franco), responsable del Aula de Cultura y Biblioteca, todo ello por elección de mis compañeros de estudios. Cofundador en 1958 del extralegal Comité Interfacultades de la Universidad de Barcelona (el “Inter”, precursor del Sindicato Democrático de Estudiantes de la Universidad de Barcelona –SDEUB-). Luego, de 1980 a 1984, pasé de nuevo por la Universidad, en este caso para cursar la licenciatura en derecho.
·    1962-1964.- Exilio en la República Democrática Alemana (RDA, Alemania Oriental), rehuyendo el intento de detención por parte de la policía franquista y del Tribunal del Coronel Eymar “de represión del comunismo y la masonería”. Viví en la RDA una interesante y frustrante experiencia de “socialismo real”.
·     1966-1969. Participación en la Comisión Obrera Local de Barcelona, Comisión Obrera de la Química, Asociación Democrática de Técnicos de Catalunya adherida a CCOO.
·     1969-1975. En “orden de busca y captura” por la “brigada político-social” de Franco. Habiendo ingresado en 1958 en el Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC): actividad clandestina desde su Secretariado, Comité Ejecutivo y Comité de Barcelona, y del Comité Central del Partido Comunista de España (PCE). Secretario de organización de Barcelona y responsable del “Núcleo del movimiento obrero” del PSUC. Responsable de la célula comunista de la SEAT, dirección política de la acción obrera en la Térmica del Besós, Hispano Olivetti, Maquinista, Baix Llobregat, …
·    1975-1978 y 1980-1982. Asesoría Jurídica Laboral Albert Fina - Montserrat Avilés. Asesoramiento de Convenios Colectivos: Metal de Barcelona, La Vanguardia, Catalana de Gas, General de la Marina Mercante (con el Sindicato Libre de la Marina Mercante –SLMM-), …
·     1978-1980. UGT de Catalunya: Gabinete Técnico, Asesoría Convenios Colectivos del Metal de Barcelona, Catalana de Gas, …
·      1982-1989. Unión Local de CCOO del Baix Llobregat y Federación del Metal de CCOO de Catalunya. Convenios Colectivos del Metal de Barcelona, Motor Ibérica, Roca Radiadores, Unidad Hermética de Sabadell, Condiesel, La Seda de Barcelona, …
·     1989-2016. Federación estatal de Químicas y Textil de CCOO (FITEQA-CCOO), luego Industria (CCOO-Industria): Reestructuración (EREs y acción sindical) de la industria de Fertilizantes de España y de La Seda de Barcelona. Convenios Colectivos y Pactos de Empresa de: General de Químicas, de Textil-Confección y de Perfumería, Michelin, Repsol, Firestone, Fertiberia, CEPSA, Carburos Metálicos, BASF, … RSE/RSC: Inditex, Repsol, Mango, El Corte Inglés, …, Consejo Estatal de Responsabilidad Social de las Empresas (CERSE). Coordinador del Acuerdo Marco Global de FITTVC (luego IndustriALL Global Union) con Inditex. Esta actividad en RSE/RSC me ha llevado a 15 países de 4 continentes, a visitar más de 100 fábricas, hablar con varios centenares de trabajadores de ellas, con sus representantes y sus sindicatos, ver y conocer de cerca las condiciones de vida y de trabajo de medio mundo en la acción sindical por el “trabajo decente”.
Ha sido éste un itinerario cuyos momentos clave para mi han sido: la Escuela de Ingenieros y el “Inter”, el PSUC y el PCE (Barcelona y SEAT), y, desde CCOO, los Convenios Generales de la Química y el Textil, Fertilizantes y Michelin, y el Acuerdo Marco Global con Inditex.

Me siento privilegiado por haber podido desarrollar y vivir esta actividad. A través de ella he vivido y aprendido mucho sindicalismo, he establecido relación con muchas personas de más de medio mundo, con muchos compañeros y compañeras de las organizaciones sindicales españolas, europeas y globales, con bastantes de los y las cuales he podido también desarrollar relaciones de amistad.

Ahora, cuando creo que me queda aún suficiente capacidad de trabajo para intentarlo, he decidido iniciar una nueva etapa. Con el comienzo de 2017 he dejado lo esencial de la actividad sindical organizada que he venido desarrollando en estos últimos tiempos, fundamentalmente la coordinación del Acuerdo Marco Global de la Federación Sindical Internacional “IndustriALL Global Union” con Inditex, cuya plena responsabilidad ha asumido ya mi amigo y compañero Víctor Garrido (vgarrido@industria.ccoo.es). Seguiré colaborando con IndustriALL Global Union y con CCOO-Industria en la preparación y desarrollo de los actos de conmemoración del décimo aniversario de ese Acuerdo Marco (en la OIT, en Madrid y en los centros de trabajo de Inditex en España). Con tales actos y el proceso congresual de CCOO tengo previsto terminar mi vinculación organizada en CCOO-Industria y en IndustriALL Global Union. Seguiré afiliado a CCOO y colaborando con lo que se me pida, por parte del sindicato u otros colectivos, en lo que crea que aún puedo desarrollar.

Al finalizar ahora mi actividad sindical organizada, reduciré seguramente la publicación de notas e informes en mi blog (www.iboix.blogspot.es), ya que lo incluido en éste han sido esencialmente informes y comentarios derivados de mi actividad sindical[1].

A finales de abril regresaré a vivir a Barcelona. Hasta finales de mi actividad sindical a mediados de 2017 seguiré con mi actual dirección electrónica sindical (iboix@industria.ccoo.es) y, tanto ahora como después, con la personal: isidor.boix@gmail.com.

Mis proyectos, a partir de mi desconexión de la actividad sindical directa a mediados de 2017, consisten en volver a trabajar en mis memorias (de las que publiqué una primera parte, hasta 1977, que se encuentra en http://iboix.blogspot.com.es/2014/02/mis-recuerdos-1939-1977-pasion-por-el.html), que pretendo ultimar antes de finalizar 2017. Y en una tesis doctoral en derecho que suponga una reflexión jurídica y sindical en relación con la globalización, el sindicalismo global y la responsabilidad social empresarial, lo que preveo me ocupe algunos años.

Y luego veremos ...

Un muy cordial abrazo,





[1] Algunos de los documentos que están referidos en mi blog a los archivos sindicales, no están localizables como consecuencia de los cambios en la página web sindical. Si os interesa alguno podéis pedírmelos directamente.

martes, 14 de febrero de 2017

INDIA 2016 - La industria del calzado en el Norte - Trabajo domiciliario y fábricas proveedoras de las marcas mundiales

Ayer incluí (http://iboix.blogspot.com.es/2017/02/india-2016-noviembre-spinningmill.html) una referencia al viaje que Víctor Garrido y yo realizamos a la India en noviembre-diciembre de 2016, así como lo relativo a lo desarrollado en el Sur, en la zona de Bangalore (spinningmill, sumangali, hostels).

Incorporo aquí el trabajo realizado en el Norte, en la zona de Delhi, donde visitamos fábricas de calzado proveedoras de El Corte Inglés, y también comunidades de Agra de trabajo domiciliario que producen calzado.

Con la nota de prensa de CCOO-Industria al respecto:



Y el informe completo:

lunes, 13 de febrero de 2017

India 2016 - noviembre - Spinningmill, Sumangali, Hostels

En noviembre-diciembre 2016 Víctor Garrido y yo, en base a nuestra condición de miembros de la Secretaría de Internacional de CCOO-Industria y Coordinadores de IndustriALL para el Acuerdo Marco con Inditex, viajamos a la India con 3 objetivos:

·       En el Sur, zona de Bangalore: Visita de una spinningmill (hilatura de algodón), primera ocasión de la entrada sindical en una de estas fábricas, para abordar el problema del Sumangali (aberrante forma de contratación de niñas y adolescentes), y de sus condiciones de alojamiento en los denominados “hostels”.
·        Reunión en Delhi para concretar un plan de trabajo para Bangladesh y la India, en aplicación del Acuerdo Marco con Inditex, con la Secretaría de IndustriALL Global Union, su Oficina de Delhi y los Sindicatos indios,  junto con el Departamento de Sostenibilidad de Inditex.
·        Y en el Norte, en la zona de Delhi, visita a fábricas de calzado proveedoras de El Corte Inglés y visita de comunidades de trabajo domiciliario para la producción de calzado.

Incorporo a continuación la nota de prensa relativa al trabajo desarrollado en el Sur:



Y el correspondiente informe completo de lo realizado:



Mañana incorporaré el informe sobre lo realizado en el Norte.